El grupo Estado Islámico pierde una nueva ciudad en Siria

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Damasco (AFP)

Las fuerzas del régimen sirio expulsaron este sábado al grupo Estado Islámico (EI) de una ciudad simbólica en el desierto de la provincia de Homs, informó la agencia oficial Sana.

A primeros de octubre, la organización ultrarradical suní volvió a apoderarse de Al Qariatain (centro del país), una ciudad que fue durante tiempo un símbolo de coexistencia entre musulmanes y cristianos en el país en guerra.

"Unidades del Ejército sirio en colaboración con las fuerzas aliadas restablecieron la seguridad y la estabilidad en la ciudad de Al Qariatain, tras haber eliminado a los terroristas" del EI, indicó Sana.

La victoria del régimen llegó "tras la salida por la noche de más de 200 elementos del EI en dirección a la Badiya", el gran desierto del centro de Siria, indicó a la AFP el director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman.

El grupo yihadista, objeto de varias ofensivas simultáneas, lleva meses sufriendo derrotas en Siria y en el vecino Irak.

El EI acaba de ser expulsado por una alianza kurdoárabe de la ciudad siria de Raqa, su capital de facto, y en los últimos meses ha perdido gran parte del "califato" que proclamó en las regiones conquistadas en 2014 entre Siria e Irak.

En Siria, el grupo sigue controlando unas áreas de la Badiya, en las provincias orientales de Homs y Deir Ezzor, escenarios de ofensivas del régimen. El EI también está presente en el campo de refugiados palestinos de Yarmuk en el sur de Damasco.

Tras conquistar Al Qariatain, el EI saqueó iglesias antes de perder la localidad en 2016 y retomarla a primeros de octubre. Antes del conflicto, la ciudad albergaba a 30.000 habitantes, incluidos 900 cristianos.

El conflicto sirio, que comenzó en marzo de 2011 después de que el régimen reprimiera a sangre y fuego unas manifestaciones prodemocracia, enfrentó primero al ejército y a los rebeldes sirios.

Pero, con el paso del tiempo, se ha ido convirtiendo en una guerra compleja con numerosos protagonistas, entre ellos actores regionales e internacionales y varios grupos yihadistas. Desde su inicio murieron más de 330.000 personas y millones tuvieron que abandonar sus hogares.