Apática campaña por municipales en Nicaragua con dominio sandinista

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Managua (AFP)

A dos semanas de los comicios municipales en Nicaragua, la campaña se desarrolla en medio de una apatía generalizada ante la desconfianza en el proceso electoral y con los candidatos del gobernante Frente Sandinista dominando la escena.

En efecto, solo los candidatos del oficialismo aparecen en inauguraciones de obras, visitan comunidades o reparten víveres entre afectados por los recientes temporales que azotaron el país, mientras los opositores ni siquiera se promueven en radio o televisión.

Nicaragua celebrará el 5 de noviembre elecciones en sus 153 municipios, en los que participarán una alianza de izquierda del FSLN y seis partidos o alianzas derechistas minoritarios. Un sector de la oposición no participa porque a considera que el proceso es una "farsa".

Los principales bloques opositores son los derechistas Alianza por la República (APRE) y Ciudadanos por la Libertad (CxL), con aspirantes en todos los municipios.

En Managua, la principal plaza electoral bajo la dirección sandinista desde el 2000, los candidatos son la actual secretaria del Consejo Municipal, Reyna Rueda, y el cronista deportivo Y vicealcalde Enrique Armas.

- Reformas ausentes -

Candidatos de los partidos minoritarios de oposición reconocen que no han gastado dinero en la campaña para atraer electores y apuntan al Consejo Supremo Electoral (CSE) como causante del escepticismo debido a que no hizo reformas políticas ni cambio de magistrados.

El candidato de APRE, Ariel Montoya reconoció que en el actual proceso electoral "no ha habido una campaña como tal, no se ha gastado dinero y eso hace que exista una apatía de la población".

También escritor y periodista, Montoya califica de "incomprensible" que el CSE noa haya realizado, pese a las presiones, los cambios que la oposición reclamaba ante las denuncias de fraude en comicios anteriores.

El exembajador Mauricio Díaz, candidato por CxL, tampoco gastó en propaganda pero realizó "una campaña casi de testigos de Jehová", con visitas puerta a puerta para instar a la población a votar, aunque reconoce "no tenemos la capacidad de derrotar al sandinismo".

Desde el gobierno, la vicepresidenta Rosario Murillo invitó a la población "a participar por amor a Nicaragua" en el proceso de elección, al que calificó de "vital" para "seguir cambiando la vida, e ir dejando atrás la pobreza en todos los campos".

- Todo sigue igual -

El presidente del grupo nacional de observación Ética y Transparencia, Roberto Courtney, dijo a la AFP que las elecciones "no son una competencia real, no es mucho lo que se puede hacer (...) El primer problema a resolver era el arbitraje (Consejo Supremo Electoral) que ha estado del lado del gobierno, poniéndole zancadillas a oposición".

La actuación del CSE para estos comicios es igual a otros procesos criticados por la oposición, como poner al frente de los consejos locales a personas del partido de gobierno, manejar a su criterio el padrón electoral o permitir el uso de recursos del Estado para candidatos del oficialismo, apuntó Courtney.

La Conferencia Episcopal en un mensaje pastoral advirtió que los problemas en materia electoral "siguen siendo los mismos" denunciados en el 2012 y 2014, cuando los obispos alertaron que el sistema electoral estaba colapsado y reclamaron un diálogo entre las fuerzas políticas.

La Organización de Estados Americanos (OEA), invitada por el gobierno, observará los comicios con una misión de 60 miembros, cuyo jefe, el uruguayo Wilfredo Penco, fue declarado "non grato" por los partidos opositores que se marginaron del proceso, porque desconfían de su imparcialidad.