La amplia victoria electoral refuerza al primer ministro de Japón

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Tokio (AFP)

El primer ministro japonés, el conservador Shinzo Abe, gran vencedor de las legislativas del domingo, se comprometió este lunes a trabajar con EEUU, China y Rusia para afrontar las amenazas norcoreanas con "una diplomacia fuerte y determinada".

La coalición formada por el Partido Liberal Demócrata (PLD, derecha) de Abe y el partido Komeito (centroderecha), obtiene 313 de los 465 escaños en disputa, una mayoría de dos tercios, según estimaciones casi definitivas de la cadena pública de televisión NHK.

Con la mayoría conservada en ambas cámaras del Parlamento, Abe podría seguir adelante con su proyecto de revisar la Constitución pacifista, impuesta en 1947 por EEUU tras la rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, cuyo artículo 9 establece la renuncia "para siempre" a la guerra.

Con su cómoda mayoría, Abe conseguirá todavía más legitimidad en su firmeza respecto a Corea del Norte, que ya ha lanzado dos misiles por encima del archipiélago nipón. El primer ministro es favorable a la posición de su aliado estadounidense, consistente en mantener "todas las opciones" sobre la mesa, incluyendo la militar.

El lunes indicó a la prensa su intención de "confirmar la estrecha cooperación" iniciada en este tema con el presidente de EEUU, Donald Trump, que viajará a Tokio a primeros de noviembre. Luego, entablará conversaciones con los dirigentes chino y ruso.

"Vamos a resolver las cuestiones de los misiles, del programa nuclear norcoreano y de los secuestros con una diplomacia fuerte y determinada", declaró a la prensa, en referencia a los raptos de japoneses por Corea del Norte en los años 1970 y 1980.

- Cautela con la Constitución -

En el poder desde finales de 2012, después de un primer ejercicio fallido en 2006-2007, Abe podría mantenerse al mando hasta 2021, y convertirse así en el político que más tiempo ha ocupado el cargo de primer ministro en su país.

Antes de las elecciones, su coalición gubernamental contaba con 318 escaños en la cámara baja del Parlamento, pero una serie de escándalos socavaron su imagen y trajeron consigo el riesgo de una derrota en unas legislativas inicialmente previstas para dentro de un año.

Abe decidió por tanto el mes pasado convocar elecciones anticipadas, aprovechando que la oposición se encuentra muy fragmentada.

La prensa japonesa destacaba este lunes el papel de esa debilidad de la oposición en la aplastante victoria de Abe. "Los electores consideraron que los partidos opositores no eran capaces de dirigir un gobierno. Eligieron a Abe que al menos es mejor, aunque tuvieran preocupaciones sobre la coalición en el poder", opinó el diario económico Nikkei.

El diario de izquierdas Asahi escribió por su parte: "La marca 'Abe' ya no es tan fuerte como antes. Hay señales que muestran que los electores tratan de cambiar la situación, mientras que Abe es la única opción decente".

Según un sondeo de la agencia de prensa Kyodo a pie de urna el domingo, el 51% de los electores aseguran desconfiar de Abe, frente al 44% que se fía de él. El primer ministro parece ser consciente de la situación, y el domingo se mostró humilde y prudente en su discurso.

En cuanto a una revisión de la Constitución, una de las peticiones de los nacionalistas que respaldan a Abe, no pareció tener prisa en llevarla a cabo. "No tengo previsto proponer [la enmienda] solamente con la coalición en el poder. Intentaremos obtener el mayor apoyo posible", dijo.

Por detrás de la coalición del PLD y Komeito, el principal partido opositor, el Partido Demócrata Constitucional, obtuvo 55 escaños, según NHK. El Partido de la Esperanza, dirigido por la carismática gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, logró por su parte 49 escaños.