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Para la ONU y Bangladesh, la crisis rohingya es la peor en casi 30 años

El alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, brindó una conferencia de prensa durante el encuentro para recaudar fondos destinados a los rohingyas en Ginebra, el 23 de octubre de 2017.
El alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, brindó una conferencia de prensa durante el encuentro para recaudar fondos destinados a los rohingyas en Ginebra, el 23 de octubre de 2017. Denis Balibouse, Reuters

El alto comisionado de Naciones Unidas para los refugiados, Filippo Grandi, sostuvo que hay “pocos precedentes” de situaciones de esta magnitud desde la década de l 90 y el genocidio de Ruanda.

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En dos meses, más de 600 mil personas huyeron de la violencia y persecución en el estado de Rakhine, en Myanmar, según cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU). De ese grupo, el 60 % son niños y mujeres.

Este lunes 23 de octubre, en Ginebra, Suiza, la ONU, la Unión Europea (UE) y Kuwait organizaron una conferencia de donantes para acercarse al objetivo de reunir 434 millones de dólares que sean destinados para asistir a los 603 mil rohingyas que llegaron a Bangladesh desde el pasado 25 de agosto y a los 400 mil miembros de esa minoría musulmana que Bangladesh ya acogía tras anteriores olas de violencia.

De la cifra pretendida, las autoridades consiguieron promesas de ayuda por un total de 340 millones de dólares antes del descanso de mediodía, según explicó el jefe humanitario de la ONU, Mark Lowcock. Estos nuevos compromisos incluyeron 30 millones de euros anunciados por la Unión Europea, 15 millones de dólares por Kuwait, 10 millones de dólares australianos por Australia y 12 millones de libras esterlinas por Gran Bretaña

Según el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, “hay pocos precedentes de la magnitud de esta crisis, salvo si nos remontamos a la década de los años ’90 en cuanto al ritmo y tamaño” de desplazados por conflictos.

Por su parte, el embajador de Bangladesh, Shameem Ahsan, admitió que el arribo masivo de refugiados en Cox's Bazar, distrito cercano a la frontera con Myanmar, ha creado “una masiva presión social, económica, demográfica y ambiental sobre el país”.

“Pese a lo que se diga, la violencia en Rakhine no ha parado. Miles de rohingyas aún entran a diario (en Bangladesh), que ya asiste -entre los nuevos llegados y los 400.000 que acogía previamente- a casi un millón de refugiados”, remarcó.

A propósito de esto, el diplomático advirtió que “se trata del éxodo más rápido de un solo país desde el genocidio ruandés en 1994” y calificó de “insostenible” la situación actual.

Bangladesh construye asentamientos para rohingyas

El gobierno de Bangladesh asignó 3.500 hectáreas para albergar a los refugiados rohingyas, teniendo en cuenta que el campamento principal está totalmente saturado

Además, construirá asentamientos para 150 mil familias, de los que hasta el momento ha levantado 114.826, según explicó Shameem Ahsan, quien agregó que, hasta el momento, han registrado a 224 mil rohingyas de manera biométrica.

Asimismo, el embajador pidió el respaldo de la comunidad internacional para una solución duradera en Myanmar, a la vez que agregó que el gobierno de Bangladesh considera a los rohingyas como inmigrantes ilegales bangladeshíes.

La crisis rohingya, una situación límite para los organismos humanitarios

El jefe humanitario de la ONU, Mark Lowcock, recordó que no se trata de una crisis aislada, sino que es la situación actual es solo la última “ronda de un ciclo de persecución, violencia y desplazamiento que dura ya décadas”.

En ese sentido, insistió en el pedido de la ONU para que cese la violencia y la persecución contra los miembros de la etnia minoritaria musulmana, se garantice el pleno acceso humanitario a Rakhine y el regreso seguro de los rohingyas.

Por su parte, Grandi advirtió que en Myanmar se deben enfrentar los “problemas de raíz” de manera “urgente” porque de otra forma “no veremos pronto un fin a la crisis”.

A su vez, el director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, también dijo que la emergencia “no tiene precedentes en esta región y en muchas partes del mundo”, y aseguró que “todo es una prioridad ahora mismo”. Desde la construcción de asentamientos a servicios de salud, instalaciones sanitarias, alimentación y protección y seguridad.

Por último, el director ejecutivo de la ONG bangladeshí BRAC, Muhammad Musa, señaló que “muchos rohingyas han perdido la esperanza”, mientras que la presidenta internacional de Médicos sin Fronteras (MSF), Joanna Liu, explicó que las instalaciones médicas “están en su límite” y que solo hay 250 camas para un millón de refugiados.

Con EFE

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