El BCE deja sin cambios sus tasas de interés pero reduce la compra de deuda

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Fráncfort (Alemania) (AFP)

El Banco Central Europeo (BCE) decidió este jueves mantener sin cambios sus tasas de interés, insistiendo en que habrá una modificación cuando abandone su programa de compra de activos (QE), que decidió, como se anticipaba, reducir a la mitad a partir de enero.

La principal tasa de le entidad permanece en el 0%, su tasa de préstamo marginal en el 0,25% y en -0,40% la tasa de depósito diario, dijo el portavoz del BCE.

Al mismo tiempo, el BCE inició la reducción de su masivo programa anticrisis en la zona euro, reduciendo a la mitad la compra de deuda pública y privada a un ritmo de 30.000 millones de euros mensuales para 2018.

El consejo de gobernadores reunido en Fráncfort tenía en su agenda la discusión de un recorte de su ambicioso programa iniciado en 2015 que mezcla tasas de interés en niveles muy bajos con un plan de recompra de deuda pública y privada para inyectar liquidez al circuito monetario.

Estas compras se realizan a un ritmo de 60.000 millones de euros por mes, un sistema conocido como alivio cuantitativo (QE, por sus siglas en inglés).

La mayoría de las previsiones proyectan que el monto de las ayudas caería a la mitad, a un nivel de 30.000 millones de euros a partir de enero de 2018, por un periodo de nueve meses.

Esta mezcla de anuncios se produce en un momento en que la zona euro acumula datos alentadores sobre el crecimiento y el riesgo de una deflación parece alejarse, lo que hace menos imperiosa la utilización de un arsenal monetario tan contundente.

Para finales de 2017, la BCE habrá comprado cerca de 3,2 billones de euros en obligaciones. Esto lo convierte en el mayor acreedor de los estados de la zona euro, como recuerda habitualmente Jens Weidmann, presidente del Banco Federal Alemán, un feroz opositor a esta política expansiva.

Pero para el BCE, una institución joven en comparación con los otros bancos centrales, es necesario actuar con prudencia a la hora de cambiar el rumbo en la política monetaria, para no arriesgarse a que la economía de la zona euro se hunda de nuevo en una crisis.

"El instituto emisor no va a querer causar un electrochoque, sino más bien tranquilizar a los inversores anunciando que va a seguir interviniendo un tiempo largo y de una forma contundente en los mercados, había pronosticado a la AFP Sylvain Broyer, economista de Natixis.

La situación política en la zona euro sigue siendo tensa, con la crisis en España y un resultado incierto de las elecciones en Italia, por lo que un final demasiado abrupto de la política de estímulo podría alimentar los temores de los inversores sobre la deuda de los países más frágiles.