La ley sobre la restitución del honor, desencadenante de las elecciones en Islandia

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Reikiavik (AFP)

Una ley islandesa que, en nombre de la reinserción, permite teóricamente a un asesino convertirse en abogado y a un pederasta, en juez, ha originado la caída del gobierno y las elecciones anticipadas del sábado.

La "restitución del honor" estaba destinada a devolver a las personas condenadas sus derechos cívicos y ayudarlas a reinsertarse.

Pero la mayor parte de la opinión pública la considera injusta, lo que ha llevado al parlamento a abrogar la parte que concierne a los antiguos reclusos condenados a penas de más de un año de cárcel.

Esta normativa fue el origen de varios escándalos, el último de los cuales tumbó al gobierno.

El primer ministro, Bjarni Benediktsson, está acusado de haber ocultado que su padre, Benedikt Sveinsson, uno de los hombres más ricos e influyentes de Islandia, aceptó interceder a favor de un pederasta condenado en 2004 por haber violado a su hija casi a diario durante 12 años.

La demanda, antes de ser aprobada por el presidente de la República, debe ir acompañada de una carta y apadrinada por al menos dos personas sin antecedentes.

La identidad de Benedikt Sveinsson se mantuvo en secreto (sólo lo sabía su hijo y la ministra de Justicia) hasta que una comisión parlamentaria ordenó revelarla.

El primer ministro se vio forzado a dimitir, aunque sigue a cargo de los asuntos corrientes del país hasta las legislativas.

El rechazo a la ley sobre la restitución del honor es todavía más unánime desde el caso de Robert Arni Hreidarsson, un exabogado condenado en 2007 a tres años de cárcel por haber agredido sexualmente a por lo menos cuatro adolescentes, cuyo "honor" fue "restituido" en septiembre de 2016 y pudo ejercer de nuevo su profesión.

Una de las víctimas es hija de Bergur Thor Ingolfsson, convertido en portavoz de los opositores a la ley. "Me siento realmente orgulloso de haber sacado a la luz el sistema para demostrar hasta qué punto es absurdo", afirma el actor y director de cine de 48 años en una entrevista con la AFP.

En las dos últimas décadas, 86 islandeses condenados han puesto en marcha un procedimiento para la "restitución del honor", según las cifras del ministerio de Justicia. Y 32 lo consiguieron.

"El espíritu y la idea de la ley eran positivos pero había que limitar el acceso a funciones importantes en la sociedad", aboga Bergur Thor Ingolfsson. "Los pederastas no deberían poder ocupar cargos de comisario de policía, abogado o diputado sin límites en el ejercicio de su profesión", defiende.

Y es que toda pena de cárcel superior a cuatro meses priva del derecho a presentarse a las elecciones, a formar parte del consejo de administración de las empresas públicas o a ejercer de abogado en los tribunales.

Hasta 1984, los condenados también perdían su derecho de voto.

Estas medidas provisionales eran definitivas para las penas superiores a un año de cárcel. A no ser que se acogieran a la ley "del honor restituido".

Uno de los beneficiarios fue Atli Gudjon Helgason, exfutbolista convertido en abogado. En 2001 fue condenado a 16 años de cárcel por el asesinato de su socio, pero recuperó sus derechos y su licencia para ejercer la abogacía.

- "Mi redención depende de mí" -

Un condenado que se ha beneficiado de la legislación tiene una opinión mitigada al respecto.

"Este procedimiento era indispensable para mí por motivos profesionales, para tener una oportunidad de ganarme la vida, no tenía elección", pero "mi redención sólo depende de mí", reconoce el antiguo recluso, que pide mantener el anonimato.

"No necesito un documento del gobierno que certifique que soy de nuevo un buen ciudadano. Fui condenado a prisión, purgué mi pena. Y luego cambié completamente de vida. Por lo tanto, para mí, este certificado de restitución del honor no tiene ningún valor", reconoce.

El parlamento votó en septiembre la abrogación parcial y temporal del texto, que será revisado por el próximo gobierno.

"La abrogación sólo responde a una parte del problema y deja importantes brechas jurídicas y morales", lamenta Arnar Thor Jonsson, abogado y exjuez del tribunal de Reikiavik, que lamenta que algunos condenados no puedan beneficiarse de la rehabilitación. "Se han concentrado demasiado en los pederastas", dice.