Solden abre una temporada de esquí alpino que mira a los Juegos de Pyeongchang

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Sölden (Austria) (AFP)

Es la dura ley del esquí alpino: con las lesiones como permanente espada de Damocles, la temporada se anuncia excitante, entre la Copa del Mundo, que debuta este fin de semana con los gigantes de altitud en Solden, y los Juegos de Invierno, en febrero en Pyeongchang (Corea del Sur).

Más que las otras disciplinas olímpicas, el alpino exige estar al máximo nivel todo el tiempo, bajo la amenaza de perder los buenos dorsales en la salida y los riegos físicos.

"La regularidad en toda la temporada es primordial. Marcel Hirscher lo ha probado en los últimos años", señala el francés Alexis Pinturault, último vencedor en Solden y otra vez candidato al Gran Globo de Cristal.

Hirscher, que hasta ahora había sobrevivido sin lesiones, sufrió este año la fractura del maléolo lateral de la pierna izquierda, en un entrenamiento de eslalon a mediados de agosto.

Si el campeón austriaco, seis veces campeón de la Copa del Mundo -récord-, podrá regresar al circuito mayor en algunas semanas, así como la suiza Lara Gut, los noruegos Aksel Lund Svindal y Aleksander Kilde, o la austriaca Anna Veith-Fenninger y la italiana Federica Brignone, probablemente no podrán competir en toda la temporada la eslovena Ilka Stuhec y probablemente el suizo Carlo Janka.

Stuhec, marcada por las lesiones y las operaciones de rodilla en los primeros años de su carrera, consiguió el año pasado el oro en el descenso en el Mundial St Moritz, además del pequeño globo de la especialidad y la segunda plaza en la clasificación general, tras la estadounidense Mikaela Shiffrin, reina del eslalon.

- El reto de Lindsey Vonn -

Ausente también en Solden, Lindsey Vonn no está lesionada, pero la reina de la velocidad no tiene como prioridad el gigante.

Dueña de 77 victorias en Copa del Mundo, a 9 triunfos del récord absoluto del sueco Ingemar Stenmark, Vonn se ha propuesto competir en categoría masculina en su pista fetiche de Lake Louise (Canadá).

A fuerza de insistir, la Federación Internacional de Esquí (FIS) le entreabrió una puerta para noviembre de 2018.

"Es una operación de marketing, no tiene sentido, una manera de atraer a los patrocinadores y la atención. Si ella quiere realmente competir, que venga a Kitzbühel", reaccionó el italiano Christof Innerhofer, subcampeón olímpico de descenso y adepto a las pistas extremas.

Antes figuran con letras de oro en el calendario de la temporada los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, del 9 de febrero al 25, cuando los esquiadores centrarán la atención mundial.

Son conscientes de que una medalla les hará entrar en otra dimensión como deportistas.