Un año después de la muerte de un pescadero, Marruecos sigue conmocionado

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Rabat (AFP)

La espantosa muerte de un vendedor de pescado aplastado por una compactadora de basura llevó esta semana al anuncio de sanciones en una cumbre de Estado después de un año de manifestaciones, huelgas y arrestos en Marruecos.

Esta semana, al tiempo que comenzaba el proceso del líder del movimiento del "Hirak", como se llamó a la protesta, Nasser Zefzaki, el rey destituyó a varios ministros y a altos responsables, tras un informe en el que se enumeran las "disfunciones" y los retrasos en el programa de desarrollo destinado a Alhucemas, en la región del Rif (norte).

Cuando Mouhcine Fikri, de 31 años, murió machacado en un camión compactador de basura al intentar impedir que le incautaran su mercancía -constituída de peces espada, una especie cuya captura está prohibida- nada hacía presagiar que el asunto fuera a terminar así.

Las imágenes de su muerte, muy divulgadas en las redes sociales, causaron ira e indignación y miles de personas acudieron al funeral del "mártir".

Se organizaron manifestaciones y, en Alhucemas, el movimiento derivó en reivindicaciones sociales y económicas.

La región del Rif, históricamente crítica con el poder central, se considera marginada y los manifestantes denuncian un estado de subdesarrollo.

"No hay universidades, las infraestructuras escolares existen pero el índice de aprobados es catastrófico, el hospital es deficitario. En lo que respecta a los grandes servicios públicos, todos los indicadores son malos", afirma Pierre Vermeren, investigador especializado en Marruecos.

- Límites del sistema -

Durante semanas, el movimiento fue ganando fuerza sin que se produjera ninguna reacción oficial.

"El majzen [poder] apostó por el desgaste, pero después de seis meses, el movimiento de protesta no había desaparecido, debido a su anclaje local", explica a la AFP el politólogo Aziz Chahir.

La primera reacción de las autoridades no llegó hasta abril: el ministro de Interior acudió a la región y en mayo lo hizo un grupo de ministros para acelerar los proyectos de infraestructuras y relanzar la economía local.

En mayo, los artífices del "Hirak", incluido Zefzafi, fueron detenidos en una oleada de arrestos contra un centenar de personas.

"La represión ha puesto de manifiesto los límites del sistema y ha contribuido a desacreditar los intentos esporádicos de democratización, de promoción de los derechos humanos, del Estado de Derecho", indició Aziz Chahir.

Las manifestaciones continuaron en junio, salpicadas de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Conforme aumentaban los arrestos, el movimiento perdía fuelle, pero la movilización siguió en las redes sociales, reclamando, en primer lugar, la liberación de los detenidos.

- "Señal política fuerte" -

A finales de julio, el rey de Marruecos amnistió a una cuarentena de detenidos. Por primera vez, habló de las protestas en el Rif, considerando que habían "revelado una irresponsabilidad sin precedentes" y acusó a los "partidos" que "no cumplen en absoluto con su misión".

En octubre, Mohammed VI volvió a tratar el tema, afirmando que el modelo de desarrollo del país ya no podía "satisfacer las demandas" de los marroquíes, una tesis muy parecida a la de los manifestantes del Rif.

Unos días después, el Palacio anunció sanciones.

"Es la primera vez que eso ocurre en 18 años de reinado. Ya ha habido despidos, pero nunca de esta amplitud. Las sanciones afectaron a responsables que formaban parte de la élite dominante [...] es una señal política fuerte", sostiene el periodista e investigador Abdellah Tourabi.

Aún así, Pierre Vermeren advierte de que "las reivindicaciones sociales siguen siendo urgentes y no es un cambio de ministros lo que lo solucionará todo".

El comité de apoyo del "Hirak" convocó manifestaciones el sábado en todo el país para conmemorar la muerte de Mouhcine Fikri y pedir que los detenidos sean liberados.