Varias ONG denuncian la brutalidad policial contra la oposición en Kenia

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Kisumu (Kenia) (AFP)

Organizaciones de derechos humanos denunciaron la represión con balas reales contra manifestantes y el uso sin control de gases lacrimógenos, entre otros, durante las protestas opositoras en Kenia, con casos mortales en total impunidad.

Las fuerzas de seguridad kenianas, acusadas con regularidad de ejecuciones extrajudiciales, dicen que a veces se encuentra aisladas frente a los manifestantes y desmienten las cifras de víctimas que han publicado las organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Pero el balance de la violencia que ha acompañado la crisis política en el país no miente, aseguró Otsieno Namwaya, coautor de un informe sobre las brutalidades policiales recopilado por Human Rights Watch, publicado el 15 de octubre y escrito junto a Amnistía Internacional.

Desde la elección del 8 de agosto, que fue invalidada por la justicia, al menos 49 personas murieron, la gran mayoría debido a la violencia policial, han denunciado las organizaciones de derechos humanos.

"En algunos casos, los policías dispararon balas de verdad a los manifestantes que huían", recordó Namwaya, que evocó un "uso excesivo de la fuerza" en los bastiones de la oposición, en el oeste del país y en los barrios marginales de Nairobi.

El patrón se repite: la policía responde a los disturbios con gas lacrimógeno, con tiros de advertencia y a veces disparan directamente contra los manifestantes, que levantan las barricadas, lanzan piedras y que, en algunos casos, participan en los saqueos.

Las víctimas son principalmente manifestantes, pero no siempre, y el 12 de agosto una niña de 9 años murió por una bala perdida en un barrio marginal de Nairobi.

- Un bebé muerto -

En cuatro regiones del oeste del país, las nuevas elecciones previstas para el jueves pasado tuvieron que ser aplazadas. La oposición había llamado a un boicot y sus partidarios bloquearon la circulación y la entrada a algunos recintos de votación para asegurarse que la consigna fuera respetada.

El viernes, los jefes de varias misiones de observación, entre ellas la de la Unión Africana y la Unión Europea, llamaron a todos los "kenianos a abstenerse de actos ilegales y a respetar los derechos de sus conciudadanos".

Pero también pidieron que "las agencias de seguridad respondan totalmente por sus actos si estos últimos implican heridas o muertes".

"La impunidad dentro de las fuerzas de policía es un problema", confirmó Namwaya. "Los policías saben que pueden disparar sin preocuparse".

El experto recordó que en los peores incidentes de violencia desde que se declaró la independencia, los disturbios que se produjeron tras las elecciones a finales de 2007 y principios de 2008, cerca de un tercio de las cerca de 1.100 víctimas murieron en la represión de las manifestaciones.

La policía también lleva a cabo redadas en las barriadas, en las que muchas veces se apalea a personas hasta la muerte, según las organizaciones de derechos humanos.

En Kisumu (oeste), cinco heridos interrogados el jueves en un hospital dijeron haber sido golpeados cuando estaban en sus casas. Duncan Baraza, con una fractura en el brazo, aseguró que los policías forzaron la puerta de su casa, ubicada en el barrio marginal de Nyalenda. "Me golpearon sin decirme por qué", afirmó.

En circunstancias similares, un bebé de seis meses resultó herido de muerte el pasado 11 de agosto. Según su padre, la policía lanzó granadas lacrimógenas en su casa, forzó la puerta y comenzó a golpearlo a él y a su mujer.

El bebé, en los brazos se su madre, recibió un golpe en la cabeza.

- Policía local -

El jueves, el gobernador del condado de Kisumu, Anyang' Nyong'o, cercano al líder de oposición Raila Odinga, calificó a la policía de "milicia". "Si la policía quiere dispersar a la gente, lo puede hacer con gas lacrimógeno y con cañones de agua, pero no con balas de verdad", reclamó.

Para Otsieno Namwaya, la exclusión de la policía local y su reemplazo por unidades paramilitares GSU, alimenta la violencia.

"La GSU actúa como si tuvieran órdenes y que estas órdenes fueran usar la violencia".

"Cuando la policía local está a cargo de las operaciones, hay menos casos de violencia", agregó.

En la ciudad de Mombasa, un fotógrafo de la AFP vio el jueves a un comandante de la policía local, acompañado por un cura, intentando dialogar con manifestantes que cedieron a la calma. La GSU, que se encontraba en el lugar, no fue llamada a intervenir.