El café atrae a recolectores indígenas a las montañas de Colombia

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Ciudad Bolívar (Colombia) (AFP)

La tradicional cosecha de café salpica de rojo las montañas verdes de Colombia, el segundo productor del grano en la región después de Brasil, y atrae a una mano de obra flotante de indígenas.

El pico que se produce entre los meses de octubre y diciembre genera la peregrinación de recolectores a las regiones donde el café es el cultivo predominante, en este país atravesado por la cordillera de Los Andes.

Colombia, la cuarta economía de América Latina, tiene 931.000 hectáreas de café cultivadas y la actividad representa uno de los principales sectores de exportación, detrás del petróleo y la minería.

En Ciudad Bolívar, un municipio de Antioquia, en el noroeste del país, se encuentran las haciendas más grandes de este departamento cafetero.

Hasta la plaza del pueblo llegan los recolectores el domingo para embarcarse en los jeeps que los llevan hasta las fincas, donde les dan hospedaje y comida durante la época de cosecha.

De los más de 20.000 habitantes que tiene Ciudad Bolívar, unos 4.000 son recolectores y otros 25.000 llegan en estos meses desde distintas regiones de Colombia, muchos de ellos indígenas embera y zenú.

Una dinámica que se replica en muchas otras regiones, como los departamentos del llamado Eje Cafetero: Risaralda, Caldas y Quindío.

Colombia es el mayor productor mundial de café arábigo y el tercer productor del grano por detrás de Brasil y Vietnam.

Más de la mitad de la cosecha nacional, aproximadamente un 55 por ciento, se recoge en el segundo semestre del año, y medio millón de familias viven del cultivo.

Al finalizar 2017, se habrán cosechado algo más de 14 millones de sacos de café en el país sudamericano, de acuerdo con las proyecciones de la Federación Nacional de Cafeteros.

En 2016, Colombia produjo 14,23 millones de sacos.