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Crisis en Ecuador: las claves tras la ruptura del oficialismo

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Quito (AFP)

El partido en el poder en Ecuador, el movimiento Alianza País (AP), se fracturó. El ala afín al exmandatario Rafael Correa expulsó de la dirección partidista al presidente Lenín Moreno, por supuesta traición, y dejó en vilo su gobernabilidad.

Éstas son algunas claves de esta crisis política, que tiene de fondo la lucha de poder entre Moreno y Correa, y está cruzada por denuncias de corrupción.

- Morenistas vs correístas -

La noche del pasado 2 de abril, Lenín Moreno, Rafael Correa y Jorge Glas, líderes máximos del socialismo ecuatoriano, celebraron la victoria electoral presidencial y legislativa ante la militancia de AP, el poderoso movimiento en el poder desde 2007.

Subidos a una tarima en el norte de Quito, se abrazaron, cantaron, gritaron "El pueblo unido jamás será vencido". Mandaron un mensaje de unidad, de amistad, de continuismo de la "revolución ciudadana" con el nuevo presidente, Moreno.

Pero pronto empezaron las grietas. Moreno, exvicepresidente de Correa, mostró un estilo propio, más conciliador, se reunió con opositores y empezó a criticar y a desprestigiar a su antecesor. Denunció un mal manejo económico, excesivo endeudamiento, corrupción generalizada, y prometió un nuevo rumbo.

Correa (2007-2017), el fundador de AP y el líder que modernizó un país con fama de ingobernable, respondió con su acostumbrada virulencia: acusó a Moreno de traidor, de ser "un lobo con piel de cordero", y de gobernar con el programa de la oposición.

A medida que avanzaba la pelea, se fueron creando dos bandos en AP, en torno a los dos líderes. Los 'morenistas', con mayor presencia en el gobierno, y los 'correístas', que controlan el partido.

El martes por la noche, la cúpula correísta de AP destituyó a Moreno al frente de la formación y nombró en su lugar al excanciller Ricardo Patiño, pieza clave de Correa. El buró político de Moreno desconoció la medida.

- Mayoría dividida en el Congreso -

La ruptura, por ahora, no ha provocado la creación de otro partido, pero sí pone en riesgo la gobernabilidad del país al quedar quebrada la mayoría oficialista en el Congreso, con 74 de los 137 diputados.

No se sabe cuántos diputados tiene cada bando. Los analistas aseguran que las fuerzas están repartidas, así que Moreno necesitará negociar con los 63 escaños opositores para sacar adelante sus proyectos e incluso hacer enmiendas a la Constitución.

"No creo que se limen las asperezas y Alianza País vuelva a ser un bloque consolidado", explica a la AFP el politólogo Esteban Nicholls, de la Universidad Andina.

En caso de bloqueo, tanto Moreno como el Congreso, con las dos terceras partes, se pueden destituir mutuamente, un procedimiento conocido como "muerte cruzada", que implica la convocatoria inmediata a elecciones generales anticipadas.

La ruptura se da en momentos en que varios legisladores 'morenistas' están sopesando aliarse con la oposición para posibilitar un juicio político para destituir al vicepresidente Glas, el gran aliado de Correa, actualmente en prisión preventiva por el caso Odebrecht y a quien Moreno despojó de sus funciones. Eso hace más difícil la reconciliación.

- La popularidad de Moreno

Otra causa de la fractura es la consulta popular, todavía sin fecha, anunciada por Moreno para suprimir la reelección indefinida aprobada por Correa, un paso que para muchos busca impedir un eventual regreso del exmandatario al poder en 2021.

Según explicó a la AFP el politólogo Santiago Basabe, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), la consulta le puede servir a Moreno para legitimarse en el poder y poner a prueba su nivel de popularidad, que ronda el 75% según las últimas encuestas.

"Las circunstancias han beneficiado mucho a Moreno. Se destaparon casos de corrupcion muy serios y Moreno, en lugar de encubrirlos, dejó que la justicia y los difernetes actores institucionales tomen cartas en el asunto y la gente ha reaccionado positivamente", explicó.

- Correa vuelve -

La destitución de Moreno vino acompañada de una invitación a Correa, presidente vitalicio de AP, para que lidere el proceso de "reestructuración".

Su llegada a Quito (ahora vive en Bruselas), previsiblemente en las próximas semanas, elevará sin duda la tensión y podría ser el detonante de algún desenlace.

El expresidente ya advirtió que si el mandatario "sigue destruyendo lo logrado" podría volver como candidato en una eventual Asamblea Nacional Constituyente.

"Si Correa regresa será siempre un jugador importante. Nunca deberíamos subestimar su capacidad de generar movilizaciones y apoyos políticos", explicó Nicholls.

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