Los refugiados atrincherados en un campo australiano pasan hambre

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Sídney (AFP)

Los refugiados bloqueados en un campo de retención australiano cerrado en una isla de Papúa Nueva Guinea, donde se enfrentan a un calor extremo y la escasez de víveres, informaron de que pasan hambre.

El campo abierto por Australia en la isla de Manus, en el Pacífico, para albergar y tratar los casos de solicitantes de asilo, fue cerrado oficialmente el martes, después de que el Tribunal Supremo papú fallara que era inconstitucional.

Pero alrededor de 600 personas se atrincheraron allí, pese a que se cortaran el agua y la electricidad y que los víveres sean cada vez más escasos.

Se les instó a trasladarse a centros de "transición" pero los migrantes replicaron que temen por su seguridad, pues cientos de habitantes se muestran hostiles hacia el centro, según sus defensores.

"En este momento, cientos de hombres desnudos están acostados a mi alrededor. Están hambrientos y debilitados", tuiteó el iraní Behruz Booshani, detenido en Manus.

El jueves, recogieron el agua de lluvia que se había acumulado en los cubos de basura, indicó Booshani a la AFP. "Muchas personas no consiguen dormir porque tienen miedo y hambre".

"El estado de ánimo actual es la angustia y la depresión", explicó a la AFP Abdul Aziz Adam, un refugiado sudanés. "Nos ayudamos entre nosotros, intentamos ayudarnos simplemente para seguir vivos".

La ONU advirtió el jueves contra una situación "de emergencia humanitaria". Lam Nai Jit, representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) que acudió al lugar, consideró que las tensiones solo podrían "agravarse".

La falta de medicamentos, especialmente para las personas aquejadas de problemas mentales, hizo saltar las alarmas.

"En torno al 20% de los detenidos están bajo antidepresivos [...] por depresión o estrés postraumático", declaró a la AFP el senador australiano Nick McKim (ecologista), que visitó el centro el martes.

Se abrieron tres centros de "transición" pero, según el ACNUR, uno todavía no está listo y los otros dos no cuentan con barreras de seguridad.

Australia tiene una política muy dura con los migrantes que tratan de alcanzar sus costas de forma irregular, confinándolos en campos en Manus o en Nauru.

Canberra no acepta ningún refugiado del mar en su territorio, ni siquiera aquellos que cumplen con los criterios del derecho al asilo.