Heridos sirios llegan a lomo de burro a Israel

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Monte Hermón (AFP)

Un grupo de heridos sirios se acerca a la frontera a lomos de un burro. Aparecen de repente en la noche, iluminados por la luz que proyectan las linternas de sus futuros salvadores, los soldados israelíes que los observan arrodillados entre las rocas.

Como esta noche, heridos de la guerra siria franquean varias veces por semana la línea de demarcación entre Siria e Israel para ser atendidos por soldados y enviados hacia hospitales israelíes.

En el sentido contrario, el ejército israelí acompaña a la frontera a los sirios curados en su país.

Desde el principio de la guerra civil en 2011, Israel se niega a acoger a refugiados sirios. Pero desde 2013 ha recibido en sus hospitales a más de 3.100 heridos sirios, según las fuerzas armadas.

Esta noche, la caravana, frenada por disparos, ha recorrido caminos escarpados de la vertiente siria del monte Hermón, el punto culminante de los Altos del Golán, una meseta ocupada en parte por Israel. Transporta a cinco heridos: tres con fracturas y dos en estado más grave, lesionados por metralla de obuses, explica Tomer Kolar, médico en jefe de la división 210, que vigila esta zona.

"En algunos casos estamos en contacto con médicos del otro lado. Pero la mayoría de las veces los heridos llegan solos. Saben que hay lugares precisos a los que acudir y donde los esperamos", explica.

"No hay ambulancias al otro lado. A veces llegan en el maletero de una furgoneta o un coche. Pero en el Hermón vienen con burros. Cuando estamos en pleno invierno, en la nieve, se encuentran a veces en un estado muy grave", cuenta.

- Gratitud -

Casi dos tercios de los heridos son trasladados al hospital Galilee Medical Center de Nahariya, en el norte de Israel. Un departamento del hospital, situado en el sótano, atiende a los hombres bajo una vigilancia permanente, mientras que las mujeres y los niños se reparten entre los distintos servicios del centro.

A Sameh, de 31 años, que llegó hace tres semanas, le han amputado un brazo herido mientras combatía al ejército del régimen.

"Cuando me curen, volveré a luchar" contra Bashar al Asad, afirma.

"El gobierno sirio siempre nos ha dicho que Israel es un país enemigo y que sería mejor estar en contacto con el diablo (...) Pero yo le agradezco a Israel y al ejército israelí lo que hicieron por mí", asegura.

Israel procura mantenerse al margen del conflicto en el país vecino, con el que sigue técnicamente en guerra. Reconoce sin embargo haber realizado decenas de bombardeos contra presuntos convoyes de armas destinados a uno de sus grandes enemigos, el movimiento chií libanés Hezbolá, aliado del régimen de Asad.

Las fuerzas armadas israelíes observan atentamente la relación de fuerzas en la parte siria de los Altos del Golán. La zona al noreste de Israel es uno de los últimos bastiones de los rebeldes que combaten al régimen sirio. La región también alberga a grupos yihadistas.

- Intereses estratégicos -

En un hecho excepcional, el ejército israelí ofreció el viernes su ayuda a un pueblo en poder del gobierno sirio, a unos kilómetros de la línea de demarcación con Israel, tras un ataque yihadista contra esa localidad de mayoría drusa.

Con este mensaje Israel buscaba aparentemente tranquilizar a su propia minoría drusa, que, debido al cuidado de los heridos en hospitales locales, sospecha que sus autoridades ayudan a los rebeldes sirios.

Unas acusaciones rechazadas por Israel. "Cuando llega alguien, no le pregunto de qué lado está. Veo a un herido y me ocupo de él", dice Kolar. La mayoría de los heridos son "civiles de la zona", pero es "posible que también haya rebeldes", reconoce.

La asistencia a los heridos forma parte de una tradición humanitaria del ejército, recuerda el investigador israelí Ely Karmon.

Pero también responde a "intereses tácticos", como mantener la tranquilidad en la línea de demarcación, "y estratégicos", como tener una zona controlada por los rebeldes que separe a Israel de Hezbolá y de las fuerzas iraníes presentes en el sur de Siria", explica.