La campaña contra el acoso #MeToo hace ruido en Egipto

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El Cairo (AFP)

La campaña contra el acoso, con la que mujeres del mundo entero compartieron sus experiencias utilizando el hashtag #MeToo llegó a Egipto, el país árabe más poblado en donde el acoso es objeto de un combate de todos los días.

"Dejé de caminar en la calle (...) y gasté la mitad de mi sueldo, unas 1.500 libras (70 euros) en taxis sólo para evitar los acosos", dijo en Facebook Yustina Tharwat, una joven egipcia.

Otra mujer, Basma Mustafa, explica también en la red social que fue acosada en un mercado cuando estaba embarazada. "Cuando lo golpeé en el tórax me abofeteó", escribió.

Como Yustina y Basma, otras mujeres egipcias aprovecharon el hashtag #MeToo, lanzado luego de las acusaciones de varias actrices contra el productor Harvey Weinstein en Estados Unidos, para evocar sus experiencias.

Pero en Egipto, país de más 93 millones de habitantes en donde el acoso sexual es endémico, el uso de #MeToo (#AnaKaman en árabe) es moderado.

Según Taher Abu El Nasr, abogado conocedor de los casos de acoso, la campaña #AnaKaman alcanzó "algunos sectores de la sociedad" unicamente, la mayoría de las usuarias egipcias de este hashtag provienen de las clases medias y superiores.

El fenómeno tampoco llegó a las tapas de los diarios.

- 99% de las mujeres son víctimas -

Según un estudio de la ONU publicado en 2013, más de 99% de las mujeres fueron víctimas de acoso en Egipto.

Luego de la revuelta de 2011, grupos de voluntarios se organizaron para proteger a las mujeres de las agresiones colectivas durante las manifestaciones, y cada vez más víctimas rompieron el silencio para dar a conocer su experiencia.

En febrero de 2013 la mujeres incluso manifestraron en la calle esgrimiendo cuchillos.

Finalmente en junio de 2014 el gobierno egipcio adoptó una ley que hace del acoso sexual un crimen, reforzando el arsenal jurídico contra este tipo de comportamiento. Pero llevar a los acosadores ante los tribunales no es tarea fácil, según los abogados que trabajan en estos casos.

Para Abu El Nasr, la proporción "de (jóvenes) chicas o mujeres alcanzadas por el acoso que deciden hablar a la policía es muy escasa, ya que la cultura de la sociedad conservadora no lo permite".

El abogado cita el ejemplo de una de sus clientes que prefirió recientemente abandonar su denuncia que había iniciado por temor "a represalias de la familia del acosador si éste llegaba a ser condenado".

El caso Weinstein, y la campaña #MeToo que le siguió, podría haber contribuido a liberar aún más la palabra, estima no obstante Mozn Hassan, directora en Egipto del centro de estudio feminista Nazra.

Como muchos otros defensores de los derechos humanos, esta célebre militante tiene prohibido desde junio de 2016 dejar Egipto.

"Las mujeres en Egipto fueron alentadas a hablar sobre sus experiencias de acoso sexual", dice a la AFP.

- Precedente en Egipto -

La campaña #MeToo tuvo incluso un precedente egipcio en abril, con un hashtag en árabe: "la primera vez que me acosaron".

Pero el camino por recorrer para las mujeres egipcias es aún largo ya que el tabú está muy anclado en la sociedad.

Muchas celebridades en Egipto no participaron en la campaña #MeToo ya que, según Hassan, "consideran que es una mancha en la reputación de Egipto y tienen miedo" de un rechazo de la sociedad.

Desde hace unos días, Egipto está sumido en una nueva polémica por las declaraciones de un abogado, Nabih al Wahsh, conocido por sus exabruptos ultrajantes, que afirmó que violar a mujeres que usan pantalones rotos es "un deber nacional", lo que provocó fuertes reacciones en las redes sociales.

El Consejo Nacional de los derechos de las mujeres presentó una denuncia contra el abogado.

Por su lado, el muftí de Egipto, Shawki Allam, publicó un video en plena campaña #MeToo en el que afirma que "el acoso sexual está prohibido por la ley islámica, y figura entre los peores pecados".