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Un año de la sorprendente victoria electoral de Donald Trump

El presidente estadounidense Donald Trump interviene en el Congreso de Corea del Sur. 8/11/2017
El presidente estadounidense Donald Trump interviene en el Congreso de Corea del Sur. 8/11/2017 Lee Jin-man / Reuters

El 8 de noviembre de 2016, Donald Trump culminó su irrupción en el mundo de la política al ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos a la gran favorita Hillary Clinton.

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Ella llegó con todo a favor para ser la primera mujer en la Casa Blanca. Hillary Clinton superó con solvencia las primarias del partido demócrata y días antes de los comicios contaba con probabilidades de ganar de entre el 75% y el 99% según las encuestas.

Él venía de imponerse en las primarias republicanas generando una gran división. Donald Trump, además salió mal parado de la mayoría de los debates ante Clinton.

En la noche electoral todo cambió. Trump no solo ganó en los feudos republicanos, sino que se llevó estados como Pensilvania, Ohio o Florida, en donde los demócratas habían ganado en 2012.

Pasaban las horas y se confirmaba la sorpresa. El magnate le había ganado a Clinton con una carrera en política de apenas año y medio.

La antigua secretaria de Estado no podía disimular la decepción en su rostro al salir a aceptar la derrota: “Este no era el resultado que queríamos o por el que trabajamos tanto y lamento no haber ganado estas elecciones”.

Trump, por su parte, habló triunfal, acompañado por su familia. “Seré el presidente de todos los estadounidenses”.

Según Trump, DACA llevó a una “crisis humanitaria” ante la llegada masiva de jóvenes de Centroamérica

Desde su toma de poder en enero, el mandatario ha impulsado una de sus propuestas estrellas: construir un muro en la frontera con México. Aunque recientemente se dieron a conocer los prototipos de esta edición, financiar dicha obra está siendo un problema para el presidente. Se estima que su costo sería de uno 20.000 millones dólares.

En septiembre, Donald Trump anunció el fin de uno de los logros más importantes para la Administración anterior. Se trata del programa DACA, que blinda de la deportación a unos 800.000 inmigrantes indocumentados que ingresaron en Estados Unidos siendo niños.

Según Trump, el plan llevó a una “crisis humanitaria” ante la llegada masiva de jóvenes de Centroamérica, incluyendo “en algunos casos a jóvenes que terminarían siendo miembros de bandas violentas”.

El veto migratorio contra Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad y Corea del Norte

En marzo la Casa Blanca emitió un veto migratorio contra siete países de mayoría musulmana: Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

Trump restringió la entrada de dichos nacionales y suspendió el programa de refugiados. Fue una medida que terminó siendo bloqueada por varias cortes federales al considerarla discriminatoria contra una religión, algo prohibido por la Constitución.

Dicho veto expiró el 24 de septiembre y el Gobierno estadounidense la reemplazó con una normativa que restringe de manera indefinida el ingreso de ciudadanos de Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad y Corea del Norte, además de ciertos funcionarios de Venezuela.

EE.UU. sale del Acuerdo de París y rechaza renovar la certificación del acuerdo nueclear iraní

En junio, Trump anunció el retiro de su país del Acuerdo Climático de París, que establece un compromiso mundial para reducir el calentamiento global. Fue un paso que resaltó un aislamiento de Washington, que es uno de los únicos países del planeta que no secundan el texto.

El magnate también rechazó a mediados de octubre renovar la certificación de cumplimiento del acuerdo nuclear alcanzado con Irán en 2015. Ese pacto, firmado por Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China, Francia, Alemania y la Unión Europea, restringe el acceso de la República Islámica a la tecnología nuclear para desarrollar un arma atómica, bajo una fuerte vigilancia y a cambio de reducir las sanciones internacionales.

La posible intervención de Rusia en las elecciones estadounidenses   

Antes de abandonar la Casa Blanca, el antiguo mandatario Barack Obama apuntó a una posible intervención de Moscú en las elecciones que ganó Trump.

Este caso tardó muy poco en tener consecuencias en el gobierno del magnate. El recién nombrado asesor de seguridad Michael Flynn dejó el cargo en febrero al reconocer que ocultó contactos con el embajador ruso Sergey Kislyak.

En mayo, Trump despidió al entonces director del FBI, James Comey, quien le acusó posteriormente de querer bloquear la investigación sobre la presunta injerencia rusa en los comicios.

En el último capítulo aparece Paul Manafort, antiguo jefe de campaña de Trump. Manafort y otro asistente, Rick Gates, se entregaron a la justicia a finales de octubre, acusados ​​de lavado de dinero y cargos de conspiración en contra de Estados Unidos a favor de Rusia. Manafort se declaró inocente.

Con Reuters y EFE

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