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Trump respalda la arriesgada apuesta política del heredero saudita

4 min
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Washington (AFP)

El golpe de poder del príncipe heredero saudí con una purga anticorrupción es una apuesta arriesgada que puede poner en jaque la estabilidad del reino y sus vecinos, pero el presidente estadounidense, Donald Trump, la respalda.

Nadie sabe si la jugada de Mohamed bin Salmán le consolidará como futuro líder de una Arabia Saudita más abierta y moderna, o dará pie al caos, una rebelión o guerras regionales.

A pesar de las dudas que sobrevuelan Washington, Trump lo tiene claro.

"Tengo mucha confianza en el rey Salmán y en el príncipe heredero de Arabia Saudita, saben perfectamente lo que están haciendo", tuiteó el lunes tras una ola de arrestos sin precedentes el fin de semana, que afectó a figuras de la realeza, ministros y al multimillonario príncipe Al Waleed bin Talal.

La redada, primera acción de una comisión anticorrupción presidida por el príncipe heredero, fue interpretada por muchos expertos como un movimiento contra posibles rivales.

Trump, que en el pasado tuvo desavenencias con Al Waleed, afirmó sin titubear: "¡Algunos de los que son tratados duramente han exprimido a su país durante años!".

La purga coincide con los esfuerzos del príncipe heredero por acelerar su plan de reformas Vision 2030 para modernizar el reino, pero también con el intento de Riad por adoptar una posición más agresiva en la región.

Arabia Saudita apoya las fuerzas que libran una guerra contra rebeldes hutíes en Yemen respaldados por Irán, y junto a sus aliados ha impulsado un boicot contra Catar.

En el marco del conflicto en Yemen, el reino saudí también acusó a Irán de "agresión directa" por el presunto ataque con misiles contra el aeropuerto de Riad por parte de los hutíes yemeníes.

Por otro lado, Arabia Saudita tuvo mucho que ver en la decisión del primer ministro libanés Saad Hariri de dimitir, precipitando una nueva crisis política en Beirut.

La redada provocó además temores de una fuga de capitales o de ahuyentar las inversiones necesarias para salir de la crisis económica provocada por la caída de los precios del petróleo.

- La mano de Irán -

"Seguimos alentando a las autoridades saudíes a seguir las acciones contra la gente que cree que ha sido corrupta", declaró la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert. "Esperamos que lo hagan de una forma justa y transparente".

Pero, presionada por consultas sobre la postura saudí hacia Irán y su interferencia en los asuntos libanesas, Nauert apuntó directamente a Teherán.

"Creo que sabemos perfectamente de quién es la responsabilidad de gran parte de la inestabilidad de la región (...) Hemos visto las acciones de Irán en Yemen, hemos visto la mano de Irán en Siria, hemos visto la mano de Irán en otros lados", aseguró.

Mientras que el exmandatario Barack Obama trató de "reequilibrar" los intereses de Estados Unidos en Oriente Medio mostrando mayor equidistancia ante la enemistad de Irán y Arabia Saudita, Trump respalda sin tapujos a un bando.

Su primer viaje al extranjero fue a Riad y su yerno Jared Kushner presuntamente forjó una buena amistad con el príncipe heredero.

A pesar de la prudencia de Obama, otros exmandatarios han mantenido siempre amistosas relaciones con el reino, rico en petróleo, en nombre de la estabilidad regional.

"Estoy muy preocupada por el apoyo incondicional de Trump a Mohamed bin Salmán", apuntó Barbara Slavin, periodista y experta en Oriente Medio en el centro The Atlantic Council de Washington.

En su opinión, la pelea con Catar, la guerra en Yemen y los problemas internos "son políticas extremadamente arriesgadas que pueden resultar contraproducentes".

"En una situación así, es mejor tener opciones, no poner todas tus fichas diplomáticas en un solo lugar" del tablero, resaltó.

- Movida riesgosa -

Incluso los observadores que ven con mejores ojos las reformas de Bin Salmán advierten que las siguientes semanas y meses son cruciales para el heredero y la Casa Blanca.

Lori Plotkin Boghardt, experta en el Golfo Pérsico y relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita en The Washington Institute, resaltó la importancia que tiene la ola de arrestos.

Pero insistió en que "es un movimiento político arriesgado", con el que el príncipe heredero "está tratando de eliminar a sus oponentes".

Simon Henderson, también miembro del The Washington Institute y consultor de gobiernos árabes, está igualmente alarmado.

"Estos acontecimientos no tienen precedentes y no sabemos qué desencadenarán y, francamente, creo que los saudíes tampoco saben dónde acabarán", apuntó.

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