Trump enfrenta difíciles conversaciones en segundo día de su viaje a China

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Pekín (AFP)

Donald Trump y Xi Jinping pondrán a prueba los elogios mutuos que se han profesado este jueves, cuando aborden las difíciles discusiones sobre el enorme excedente comercial de China respecto a Estados Unidos y la crisis con Corea del Norte.

Después de que en su primer día en China Trump pudo visitar de forma privada la Ciudad Prohibida y asistió a una opera china, este jueves el presidente estadounidense fue tratado con toda la pompa oficial.

Xi recibió a Trump por todo lo alto en el imponente Gran Salón del Pueblo, en el segundo día de viaje, que forma parte de una gira una por Asia que incluye a cinco países.

Hasta ahora los dos líderes no han escatimado en halagos mutuos pero se espera que el presidente estadounidense presione a Xi en temas como el superávit comercial de China y la crisis con Corea del Norte.

Trump llega al encuentro como el presidente estadounidense con peores índices de popularidad en siete décadas, un contraste con la posición de Xi, que acaba de ser confirmado el mes pasado por el Partido Comunista como el líder más poderoso en una generación.

En las últimas semanas, Trump elogió sin embargo a Xi, del que espera ayuda en su cruzada contra Corea del Norte y una reducción del enorme excedente comercial de China respecto a Estados Unidos.

"Espero con mucha impaciencia entrevistarme con el presidente Xi, que acaba de obtener una gran victoria política", dijo Trump en un tuit pocas horas antes de llegar a Pekín.

El miércoles en la gran recepción después de la opera un grupo de niños lo aclamaba gritando la consigna "¡Bienvenido a China¡¡Te amamos!".

"Enfatizar en la pompa por encima de la sustancia es el estilo chino. Con el presidente Trump piensan que la visita de Estado y el tratamiento que le otorgan lo van a impresionar y ganar así una buena disposición hacia China", explicó a la AFP Bonnie Glaser, experta en el país asiático del Centro de Estudios Estratégicos e Internacional con sede en Washington.

Trump estaba tan contento al final de su primer día en China que utilizó una tecnología especial para franquear la "Gran Muralla electrónica" china y poder usar su cuenta de Twitter, una red social, que al igual que Facebook y Google, está prohibida en el país.

En un mensaje, Trump agradeció a su homólogo chino por "esta tarde y noche inolvidables en la Ciudad Prohibida", retuiteando un tuit de la AFP (@AFP) con una foto de las dos parejas presidenciales, de espaldas, mirando la Ciudad Prohibida.

Ambos mandatarios han desarrollado un vínculo fluido desde que Trump recibió a Xi como un amigo en la residencia de Mar-a-Lago en Florida en abril.

Pero este jueves, los líderes de las dos mayores economías mundiales van a abordar temas espinosos.

- 'No se puede apoyar' a Pyongyang -

Aunque China aprobó las últimas sanciones de la ONU contra Corea del Norte y prometió aplicarlas, Washington le pide que haga más para asfixiar económicamente a Pyongyang.

Antes de viajar a China, Trump lanzó en Seúl una nueva advertencia al presidente norcoreano, Kim Jong-Un, a quien instó a abandonar su programa nuclear y a salir de su aislamiento a través de la diplomacia.

"No nos subestimen, no nos pongan a prueba", dijo el presidente estadounidense en un discurso pronunciado ante el parlamento de Seúl.

"Todas las naciones responsables deben unir sus fuerzas para aislar al brutal régimen de Corea del Norte", pidió. "No se puede apoyar, no se puede suministrar, no se puede aceptar", añadió en referencia a China y a Rusia.

El presidente estadounidense también calificó al régimen de Pyongyang de "cruel dictadura", aunque ofreció a Kim "un camino hacia un futuro mejor".

Las relaciones comerciales con China serán el otro gran asunto abordado durante la visita de Trump al país asiático.

Durante su campaña, Trump prometió reducir el desequilibrio de la balanza comercial con China.

En los 10 primeros meses del año, el déficit comercial estadounidense con China alcanzó los 223.000 millones de dólares.

A bordo del Air Force One, un alto funcionario estadounidense evocó "los graves desequilibrios" en las relaciones comerciales bilaterales, "no sólo en términos del déficit comercial pero también en las reglas inequitativas, como la transferencia de tecnología impuesta a las empresas estadounidenses".