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Grecia vive un día de luto por las inundaciones, que dejan al menos 16 muertos

Habitantes de Mandra usan bolsas de plástico para protegerse del barro mientras caminan junto a los automóviles destruidos, tras las inundaciones repentinas del 15 de noviembre que azotaron zonas al oeste de Atenas y causaron la muerte de al menos 16 personas, el 16 de noviembre de 2017.
Habitantes de Mandra usan bolsas de plástico para protegerse del barro mientras caminan junto a los automóviles destruidos, tras las inundaciones repentinas del 15 de noviembre que azotaron zonas al oeste de Atenas y causaron la muerte de al menos 16 personas, el 16 de noviembre de 2017. Alkis Konstantinidis. Reuters

Las lluvias repentinas del 15 de noviembre, que se produjeron tras una fuerte tormenta durante la noche anterior, provocaron anegamientos en el oeste del país. Los equipos de rescate buscan a cinco personas que permanecen desaparecidas.

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El gobierno griego decretó este 16 de noviembre como un día de duelo nacional en recuerdo de las víctimas de las repentinas inundaciones en las afueras del oeste de Atenas, la capital del país.

Las autoridades de salud griegas indicaron que son 15 las personas que, hasta el momento, fallecieron como consecuencia del fenómeno climatológico, mientras que 12 de las 23 personas inicialmente heridas permanecen hospitalizadas.

El Centro Nacional de Operaciones de Salud del país europeo aseguró que uno de los hospitalizados, una mujer de 82 años, se encuentra en estado grave en una unidad de cuidados intensivos, mientras que los 11 restantes están fuera de peligro.

El Ministerio de Salud de Grecia dijo que 15 víctimas mortales, cinco mujeres y diez hombres, habían sido trasladadas a un hospital local durante las inundaciones del miércoles. Los cuerpos de 12 de los fallecidos fueron recuperados por el departamento de bomberos, que dirigió las operaciones de rescate y asistencia, mientras que la guardia costera recuperó los cuerpos de dos hombres que fueron arrastrados al mar.

Por su parte, el departamento de bomberos de Grecia aseguró que un hombre que había sido reportado como desaparecido fue encontrado con vida, a la vez que recibieron una nueva denuncia por el desconocimiento del paradero de un cazador. En total, son cinco las personas que los oficiales están intentando localizar.

La oficina de Bomberos explicó que la persona encontrada fue un anciano, hallado en el área de Mandra, en las afueras del oeste de Atenas, la región más afectada por las inundaciones.

Además, los oficiales reportaron que, desde el inicio de las tareas, recibieron más de 600 pedidos de ayuda para sacar el agua de edificios y rescataron a 86 personas que quedaron atrapadas en sus vehículos y hogares. También indicaron que desplegaron 190 oficiales en 55 vehículos. Todos los servicios de los bomberos de Atenas fueron puestos en alerta debido a que se pronostica que el mal clima continúe.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, visitó Mandra, la zona de la que procedían 13 de las 16 víctimas mortales registradas hasta el momento, y presidió una reunión de urgencia con el ministro del Interior, Panos Skurtetis; el viceministro de Protección Ciudadana, Nikos Toskas; la presidenta del Ática, Rena Duru, y responsables de los bomberos.

Los residentes encaran difíciles tareas de limpieza y reconstrucción

El área más afectada por las inundaciones fue Mandra, un modesto distrito de clase trabajadora en las afueras del oeste de la capital griega, donde se registraron casi todas las muertes. Las autoridades dijeron que alrededor de 500 casas y negocios fueron dañados.

Desde este 16 de noviembre, los habitantes de ese distrito y las otras zonas afectadas por los anegamientos iniciaron las difíciles tareas de limpieza y reconstrucción tras la devastación causada por el sorpresivo fenómeno. Sin embargo, estos trabajos se vieron dificultados por un nuevo frente de lluvias.

Las inundaciones, que ocurrieron luego de una fuerte tormenta durante la noche, convirtieron las carreteras en torrentes de barro y escombros que barrieron automóviles, derrumbaron paredes e inundaron una de las carreteras principales.

Los automóviles quedaron apilados unos sobre otros o arrojados contra edificios después de ser arrastrados por las corrientes de agua. Algunas casas y negocios vieron desplomarse las paredes exteriores, dejando el interior expuesto. Escombros, metal retorcido y vehículos rotos quedaron alineados en las carreteras.

Las precipitaciones provocaron desprendimientos en las montañas cercanas, donde recientes incendios habían arrasado grandes superficies de bosque, dejando así el monte sin protección contra deslizamientos.

Más tormentas azotaron la capital griega el 16 de noviembre, provocando la interrupción temporal del tráfico en una de las avenidas centrales de Atenas, a pesar de que no causaron graves inundaciones comparables al día anterior.

Por su parte, las autoridades judiciales ordenaron una investigación inmediata de las muertes y los daños materiales. Los investigadores indagarán si factores tales como construcciones defectuosas o ilegales agravaron los efectos de las inundaciones.

Según expertos, una de las razones que pudieron ocasionar semejante magnitud de daños es la construcción incontrolada sobre antiguos cauces de ríos y el mal estado de la canalización.

Para Grecia, es la mayor catástrofe de este tipo desde noviembre de 1977, cuando 37 personas murieron en Atenas a causa de una tormenta que inundó buena parte de la capital.

Con AP, Reuters y EFE

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