Zimbabue

Robert Mugabe ofreció un discurso televisivo pero no renunció a la presidencia de Zimbabue

Ciudadanos de Harare, la capital de Zimbabue, observan el discurso televisivo del presidente Robert Mugabe, quien se dirigió a la nación la noche del domingo 19 de noviembre y no renunció a su cargo.
Ciudadanos de Harare, la capital de Zimbabue, observan el discurso televisivo del presidente Robert Mugabe, quien se dirigió a la nación la noche del domingo 19 de noviembre y no renunció a su cargo. Kim Ludbrook/EFE/EPA

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, ofreció un discurso televisivo en el cual no renunció. Como respuesta, los opositores señalaron que seguirán presionando al pueblo para que salga a las calles en voz de protesta.

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El domingo 19 de noviembre fue un día agitado para Zimbabue, país del sur africano que vive la crisis política más grave desde que se independizó de Gran Bretaña hace 37 años.

El presidente de ese país, Robert Mugabe, de 93 años, fue expulsado por los delegados de su partido político, la Unión Nacional Africana de Zimbabue - Frente Patriótico (ZANU-PF), hacia el mediodía, y le dieron menos de 24 horas para renunciar a su cargo como jefe de estado con el fin de asegurar un final pacífico a su mandato luego de la intervención militar del 15 de noviembre. Le advirtieron que si no lo hacía, harían una moción de censura contra él.

Ante esta coyuntura, el mandatario se vio forzado a emitir un discurso que comenzó pasadas las 9:00 p.m. (hora local). Sin embargo, fiel a su personalidad desafiante, Mugabe no renunció y pese a haber sido destituido del ZANU-PF, señaló que en diciembre iba a presidir un congreso del partido gobernante.

Mugabe insiste en la necesidad de que Zimbabue "vuelva a la normalidad"

Además de no haber renunciado, Mugabe dijo en su discurso emitido por la televisión estatal de Zimbabue que reconocía las críticas hechas en su contra por parte del ZANU-PF, el ejército y un sector de la población, e insistió en "la necesidad de llevar a cabo acciones para devolver" al país "a la normalidad".

Acompañado por los altos mandos del Ejército, el mandatario reclamó que el país no se "deje llevar por la amargura" e hizo un llamado para "resolver nuestras diferencias con dignidad y disciplina" al considerar que los zimbabuenses son "un pueblo predispuesto a la paz".

Celebró también que los incidentes ocurridos tras la intervención militar, que incluyó la destitución de varios ministros del gobierno, hubieran sido "corregidos, afortunadamente en poco tiempo" y que "los pilares del orden se sostuvieron".

Acerca del alzamiento militar que desató la crisis, indicó que "nunca ha representado una amenaza contra nuestro orden constitucional ni contra mi autoridad como jefe de Estado, ni siquiera como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas".También señaló a los veteranos de guerra por retirarle su apoyo, e indicó que "deben volver a tomar un papel central" en el país.

Sobre las purgas en su partido ZANU-PF, como la del exvicepresidente Emmerson Mnangagwa, que desencadenaron la intervención militar, Mugabe dijo que la formación "estaba fallando" en el cumplimiento "de sus propias reglas y procedimientos". Y recomendó resolver los conflictos generacionales en el seno del partido que lo expulsó.

También reconoció que la economía nacional "está pasando por un bache" desde la hiperinflación de 2008 que provocó que Zimbabue perdiera su propia moneda, y anunció que iba a abrir "una nueva de cultura de paz" con el "compromiso de darle la vuelta" a la situación. Pero culpó de la crisis económica a las rencillas internas al interior de su partido y del gabinete del gobierno.

La oposición llama al pueblo zimbabuense a salir a las calles a protestar

Minutos después de que Mugabe terminara su discurso, Chris Mutsvangwa, líder de la Asociación Nacional de Veteranos de la Guerra de Liberación de Zimbabue (ZNLWA, por sus siglas en inglés) que dirigió una campaña para destituir a Mugabe, dijo a Reuters mediante un mensaje de texto que harán un llamado a la gente para que se tome las calles de Harare, capital de ese país, el 22 de noviembre.

Por su parte, Víctor Matemadanda, secretario general de la ZNLWA, le dijo a AP que se sentía traicionado y que Mugabe estaba "jugando con el pueblo de Zimbabue. Acepta irse y luego juega con nosotros como lo hizo hace unos minutos".

Matemadanda dijo que los veteranos de guerra saldrán a las calles a protestar nuevamente y que "esta vez el ejército dejará que él se enfrente al pueblo...y elegirá entre dispararle a la gente o proteger a Mugabe".

Con EFE, AP y Reuters

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