El juicio de Mladic aviva el recuerdo de los desaparecidos de Prijedor y Srebrenica

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Zecovi (Bosnia-Herzegovina) (AFP)

Fikret Bacic tiene un sueño: encontrar los restos de su familia. No le importa si este miércoles la justicia internacional reconoce al general Ratko Mladic culpable de sus crímenes durante el conflicto de Bosnia.

"Para mí, (Mladic) ya está muerto de todas formas. Lo único que me interesa es saber dónde están mi esposa, mis hijos, mi madre...", dice este hombre de 59 años.

Nermina tenía seis años, Nermin, 12, y su madre Minka, 32. Murieron ejecutados el 25 de julio de 1992 por las fuerzas serbias de Bosnia, delante de su casa de Zecovi, un pueblo de la región de Prijedor, en el noroeste del país.

"Eran 17. Sólo mujeres y niños, (...) el más joven tenía dos años y medio", precisa Zijad Bacic, de 40 años. Este primo de Fikret es el único superviviente de la masacre. Él perdió a su madre, su hermana de 10 años y sus hermanos de 13 y 16 años. Salvo una vecina, todos eran parientes suyos.

Las mujeres y los niños se habían juntado en una casa después de que las tropas serbobosnias se llevaran a los hombres dos días antes. Al atardecer los militares llamaron a la puerta y sacaron a todo el mundo a la calle, donde ejecutaron a sus víctimas con armas automáticas, cuenta Zijad, que evitó la muerte escondiéndose detrás de una vivienda.

- Ningún cuerpo entre las ruinas -

"Nunca olvidaré esos gritos de niños cuando empezaron a disparar", dice este campesino. Cada día, al salir de su casa, mira hacia el lugar donde ocurrió la matanza.

Cuando regresó a su pueblo después de la guerra, Fikret Bacic se encontró con escombros y hierbajo, pero ningún cadáver. "He recorrido mil veces cada metro cuadrado del pueblo, el bosque y los riachuelos... nada", asegura. "Creo que cada vecino serbio sabe dónde están, pero no quieren decírnoslo".

Catorce serbios, casi todos del pueblo vecino de Rasavci, son juzgados desde 2015 en Sarajevo por los crímenes de Zecovi.

Entre las casi 3.200 personas ejecutadas por las fuerzas serbias en el sector de Prijedor, más de 770 siguen desaparecidas, según el instituto bosnio para los desaparecidos.

La guerra de Bosnia dejó más de 100.000 muertos, 2,2 millones de desplazados y unos 7.000 desaparecidos entre 1992 y 1995. El hecho de que los asesinos dispersaran los restos de sus víctimas complica las labores de búsqueda, y a menudo apenas se encuentran unos huesos de los fallecidos.

- La muerte de la esperanza -

Un laboratorio creado en 1996 en Bosnia por la ONG ICMP (Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas), que acudió el año pasado a La Haya, logró identificar al 70% de los 40.000 desaparecidos en los conflictos de los años 1990, incluidos 30.000 en Bosnia.

Entre los 8.000 hombres y adolescentes bosnios asesinados en julio de 1995 en el enclave musulmán de Srebrenica (este), Alija Mustafic parece haberse esfumado. Su madre, Nura, de 70 años, pudo enterrar a su marido Hasan y sus otros dos hijos, Mirsad y Fuad, en el memorial de Srebrenica. Para Alija reservó un sitio que sigue vacío.

"Cuando uno entierra [a un familiar], sabe que ya no queda ninguna esperanza. Mientras no sepa si mi hijo está muerto o vivo, voy a esperar que surja de algún lugar. Mladic me lo destrozó todo, me he quedado sola, como un árbol cortado. Sea cual sea su condena, no es nada", dice.

Nacida tres semanas antes de la caída de Srebrenica, Adela Efendic pudo enterrar unos huesos de su padre, Senajid, asesinado a los 35 años.

"Me separaron de mi padre cuando tan solo tenía 20 días. Nunca sentí el amor paterno. Cuando me anunciaron que lo habían encontrado, mi secreta esperanza de que seguía vivo e iba a volver murió", recuerda esta joven enfermera, que se instaló en Alemania en octubre. "Esta sentencia no aportará serenidad ni alivio. Pero es importante porque Mladic acabará donde debe", asegura.