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Estados Unidos cancelará el programa de residencia temporal para haitianos

Inmigrantes haitianos participan de una protesta contra una posible cancelación del TPS en Estados Unidos, el 13 de mayo de 2017 en Miami, Florida.
Inmigrantes haitianos participan de una protesta contra una posible cancelación del TPS en Estados Unidos, el 13 de mayo de 2017 en Miami, Florida. Joe Raedle, Getty Images Norteamérica, AFP

A partir de julio de 2019, unos 59 mil inmigrantes de Haití dejarán de ser alcanzados por un estatus especial que los protege de la deportación. Ese plan se había puesto en marcha después del devastador terremoto que afectó a ese país en 2010.

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El 20 de noviembre, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos justificó la decisión porque las condiciones “extraordinarias pero temporales causadas por el terremoto de 2010 ya no existen”.

Según el organismo estadounidense, desde aquel sismo, el número de personas desplazadas en Haití “ha disminuido un 97%”. “Se han dado pasos significativos para mejorar la estabilidad y la calidad de vida de los ciudadanos haitianos y Haití tiene la capacidad para recibir con seguridad niveles típicos de ciudadanos que sean regresados”, aseguró la oficina comandada por Elaine Duke, a través de un comunicado.

De esta manera, los haitianos que viven en Estados Unidos alcanzados por este programa tendrán 18 meses para volver a su país o, caso contrario, legalizar su situación en Estados Unidos.

La administración del expresidente estadounidense Barack Obama otorgó a los inmigrantes haitianos el llamado Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) durante 18 meses, luego de que un terremoto de 7.0 grados ocurrido cerca de la capital haitiana, Puerto Príncipe, en enero de 2010, matara a más de 300 mil personas.

En varias ocasiones, el gobierno de Obama extendió ese estado temporal a los inmigrantes haitianos, que pudieron quedarse en Estados Unidos y trabajar legalmente a pesar de la expiración de sus visados.

En mayo de 2017, el por entonces secretario de Seguridad Nacional estadounidense, John Kelly, había extendido el plazo de alcance del TPS para los haitianos por seis meses, es decir, hasta enero de 2018. En aquel momento, Kelly había aclarado que el programa no pretendía ser “una ley abierta, sino temporal”.

La administración de Donald Trump avanzó con esta decisión a pesar de los pedidos de activistas y legisladores tanto demócratas como republicanos. Por caso, el viernes 17 de noviembre, el senador republicano Marco Rubio, de Florida, publicó un artículo de opinión en el diario The Miami Herald, instando al gobierno estadounidense a renovar el TPS de Haití por otros 18 meses, a causa de los desastres naturales, epidemias de salud y problemas de seguridad.

El final del TPS para Haití, otro paso más en el endurecimiento de la política migratoria de Trump

La decisión de concluir con el TPS para los haitianos no es una decisión aislada, sino que se enmarca en una serie de medidas de la administración de Donald Trump, tendientes a endurecer las restricciones a la inmigración.

En septiembre de 2017, la secretaria interina de Seguridad Nacional, Elaine Duke, había anunciado el final del estado de protección de los ciudadanos de Sudán a partir de 2018, pero lo extendió hasta mediados de 2019.

En tanto, a principios de noviembre de 2017, Duke informó la cancelación del TPS para los inmigrantes provenientes de Nicaragua, aunque extendió el permiso para los 86 mil ciudadanos de Honduras que llegaron a Estados Unidos. Los habitantes de esos países habían recibido el beneficio luego de que el huracán Mitch devastara Centroamérica en 1999.

Actualmente, el estatus de residencia temporal beneficia a unas 435 mil personas de nueve países devastados por desastres naturales o la guerra que llegaron en forma legal o no a Estados Unidos.

En función de dar un marco de protección legal a los inmigrantes que viven bajo el estatus de protección temporal, los senadores republicanos Ben Cardin y Chris Van Hollen y su par demócrata Dianne Feinstein presentaron la semana pasada un proyecto que permitiría a los beneficiados por el programa solicitar la residencia legal permanente después de tres años.

Activistas aseguran que las condiciones en Haití no mejoraron lo suficiente

Según representantes de distintas organizaciones sociales, las condiciones de vida en Haití han mejorado desde el terremoto de 2010, aunque no lo suficiente como para justificar la deportación masiva de los inmigrantes.

Pese a algunas mejoras logradas con la ayuda de la asistencia internacional, Haití continúa siendo una de las naciones más pobres del mundo. De acuerdo a la última Encuesta de Condiciones de Vida de los Hogares después del Terremoto (ECVMAS, por sus siglas en francés), realizada en 2012, más de 2,5 millones de personas, aproximadamente una cuarta parte de la población del país, vive con menos de 1,23 dólares al día, lo cual es considerado por las autoridades del país como pobreza extrema.

Asimismo, el mes pasado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) puso fin a una misión de paz en Haití, que llegó a tener a disposición más de 10 mil soldados. A la vez, la ONU dispuso el envío de un nuevo contingente, compuesto por unos 1.300 policías internacionales y 350 civiles que intentarán impulsar una reforma del sistema de justicia del país centroamericano.

Por último, y pese a las consideraciones del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, los defensores de los inmigrantes haitianos sostienen que una persistente epidemia de cólera y las consecuencias del paso de tres huracanes desde 2016 han agravado las dificultades ya existentes en Haití y no permiten las condiciones adecuadas para el regreso de los emigrantes.

Con Reuters, AP y AFP

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