Haitiana que perdió su permiso temporal en EEUU: "No me voy a ninguna parte"

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West Palm Beach (Estados Unidos) (AFP)

Marie Parfait lava platos en Miami desde hace 15 años. Vino de Puerto Príncipe en 2012 y acaba de perder el beneficio migratorio del que gozaban los haitianos. Pero "¿qué voy a hacer en Haití?", dice. "No tengo nada allí. Yo no me voy a ninguna parte".

Con seis hijos y 12 nietos estadounidenses en Miami que dependen en parte de su sueldo, Marie está dispuesta a engrosar las filas de indocumentados a partir de julio de 2019, el plazo que tienen los haitianos con TPS para buscar un estatus migratorio alternativo o regresar a casa.

El TPS (Estatus de Protección Temporal, en inglés) es un permiso que Estados Unidos ofrece a los nacionales de países devastados por desastres naturales o conflictos armados. Le fue concedido a los haitianos después del terremoto que destruyó el país caribeño en 2010.

Este TPS fue sucesivamente renovado a medida que otros desastres naturales -entre ellos una epidemia de cólera y el huracán Matthew el año pasado- seguían impidiendo al país más pobre de América ponerse en pie.

Pero el lunes por la noche el Departamento de Seguridad Interior de la administración de Donald Trump decidió acabar con este beneficio del que gozan unos 59.000 inmigrantes haitianos.

"Mi madre, mi familia, están todos muertos. Mi casa está destruida (por el terremoto). No me queda nada en Haití. Trabajé muy duro 15 años y quiero que Trump me dé la residencia, porque ya estoy vieja y Haití no es bueno para mí", cuenta la haitiana de 58 años en una protesta este martes.

Marie Parfait habla con la AFP bajo la sombra de un árbol al borde de la ruta, uno de los pocos que refugian a los manifestantes del vertical sol de mediodía en West Palm Beach. Allí, unas 300 personas llegadas de Miami, Orlando y Tampa se congregaron para protestar contra el fin del TPS para los haitianos.

En este balneario, a 112 Km al norte de Miami, Trump tiene su "Casa Blanca de invierno": el club Mar-a-Lago al que llega el presidente este martes para pasar el fin de semana largo de Acción de Gracias.

- Por favor, señor Trump -

Para manifestantes y activistas, es absurdo que el gobierno estadounidense considere que la situación en Haití haya mejorado lo suficiente como para poder recibir a 59.000 personas.

Todavía hay miles de desplazados por el sismo de 2010 (que dejó unos 250.000 muertos) y el huracán Matthew. Los huracanes Irma y María provocaron más daños hace apenas unos meses. La epidemia de cólera dejó 1,2 millones de personas contaminadas y aún falta infraestructura de acceso a agua potable.

Y, además, hay "alta inestabilidad política", dice a la AFP Marleine Bastien, directora de FANM, la principal organización de la diáspora haitiana, concentrada en Florida.

"Si Trump no me da la residencia, estoy perdida", dice Marie. "Yo pago mis facturas, la cuenta de la casa, de la salud, del teléfono. No tuve tiempo para ir a la escuela".

"Ahora tengo alto colesterol y la presión alta. Haití no me hace bien, no hay buenos doctores. No tengo casa allá. No tengo familia allá. No tengo nada allá. Yo no me voy a ninguna parte".

Cerca de la mitad del millón de haitianos que vive en Estados Unidos, reside en Florida. La mayoría en Miami.

El gobierno de Canadá informó este martes que está listo para recibir a los solicitantes de asilo luego del anuncio de Washington de acabar con la ayuda a los haitianos.

"¡Yo necesito pagar las cuentas!", implora Marie. "Tengo que ayudar a mis hijos. Y trabajo también para mí misma. Tengo que pagarle al médico. Le pido al señor Trump: por favor, por favor déme la residencia. Por favor".

El gobierno de Trump también acabó con el TPS que protegía a 5.300 inmigantes nicaragüenses, que tendrán que irse para enero de 2019, mientras decenas de miles de hondureños consiguieron una extensión hasta mediados de julio.

Se espera que en enero el gobierno tome una decisión sobre los 200.000 beneficiarios de TPS de El Salvador.