Zimbabue

Robert Mugabe renunció a la presidencia de Zimbabue

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, escucha al ministro de Finanzas, Patrick Chinamasa, presentar el Presupuesto Nacional 2014 del país al Parlamento en Harare, Zimbabue 19 de diciembre de 2013.
El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, escucha al ministro de Finanzas, Patrick Chinamasa, presentar el Presupuesto Nacional 2014 del país al Parlamento en Harare, Zimbabue 19 de diciembre de 2013. Philimon Bulawayo / Archivo - Reuters

Tras 37 años en el poder, el presidente de Zimbabue Robert Mugabe renunció al primer cargo de su país. Así se termina una era política para el país africano que ahora espera tener una transición pacífica.

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El encargado de dar la noticia fue el presidente de la cámara baja Jacob Mudenda mientras el Parlamento de Zimbabue debatía un juicio político contra el presidente Robert Mugabe para empujarlo a la dimisión.

En una carta leída por un vocero del parlamento y que estaría firmada por el propio Mugabe, dice: "Yo Robert Gabriel Mugabe presento formalmente mi renuncia como presidente de Zimbabue con efecto inmediato”, dio a conocer Reuters.

“Mi decisión de dimitir es voluntaria y surge de mi preocupación por el bienestar de la población de Zimbabue y mi deseo de una transferencia de poder tranquila y sin violencia”, continúa el longevo presidente africano.

La noticia se esparció de inmediato por Harare, donde centenares de ciudadanos salieron a las calles a celebrar la decisión. Con carteles, cantos y pitos los manifestantes se juntaron para demostrar su felicidad con la dimisión del presidente de 93 años.

La renuncia de Mugabe puso fin al juicio político presentado por su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) después de que su Comité Central votara para derrocar al presidente como líder del partido y seleccionar al recientemente despedido vicepresidente Emmerson Mnangagwa como su reemplazo.

Precisamente Emmerson Mnangagwa es protagonista en los últimos días de Mugabe como presidente.Mnangagwa, en el exilio, sirvió durante décadas como el ejecutor de Mugabe, con una reputación de ser astuto y despiadado, más temido que popular, según AP.

Pero fue la destitución del vicepresidente Mnangagwa la que marcó un punto alto en la crisis política, forzada por la facción del partido gobernante afín a las ambiciones de la primera dama, Grace Mugabe, de convertirse en la sucesora de su marido en el poder.

La crisis que devino en alzamiento militar se hizo más fuerte cuando el pasado 13 de noviembre, el ejército tomó el poder a primera hora pero aseguraron más tarde que Mugabe y su familia estaban “sanos y salvos”. El movimiento de tanques y grupos de militares preocuparon a la comunidad internacional por el posible desenlace violento de la grave situación.

Ese miso día, el partido del presidente Mugabe había acusado al jefe del Ejército, el general Constantine Chiwenga, por presunta "traición". Luego de los señalamientos, Chiwenga advirtió que las fuerzas militares tomarían "medidas correctivas".

Ya el 15 de noviembre y ante ante los rumores de un presunto golpe de estado, el general SB Moyo dijo en un mensaje a través de la televisora estatal tomada por el ejército que “estamos enfocándonos en los criminales que lo rodean, que están cometiendo delitos que están causando sufrimiento social y económico en el país, para llevarlos ante la Justicia”.

El militar agregó que “tan pronto hayamos cumplido nuestra misión, esperamos que la situación vuelva a la normalidad”.

Luego vino una semana compleja para Zimbabue mientras los movimientos políticos se alineaban para presionar a Mugabe a la dimisión. El último zarpazo llegó de su propio partido, el ZANU-PF, quien lo expulsó como presidente de esa colectividad y luego lo conminó mediante una moción de censura a renunciar.

Manifestantes piden que el presidente de Robert Mugabe renuncie, al otro lado de la carretera del parlamento en Harare, Zimbabue, el 21 de noviembre de 2017.
Manifestantes piden que el presidente de Robert Mugabe renuncie, al otro lado de la carretera del parlamento en Harare, Zimbabue, el 21 de noviembre de 2017. Mike Hutchings / Reuters

Robert Mugabe, 37 años al frente de Zimbabue

El africano ha sido para muchos ciudadanos de Zimbabue el único líder que han conocido. Su gobierno ha estado marcado por elecciones irregulares y ataques contra la población civil, además de una política que ha sacudido a la economía. Su intención de dejar a su esposa en su lugar, desató la última crisis de su ejecutivo.

Robert Gabriel Mugabe comenzó su incursión en política durante los años 60 luchando por la independencia de la antigua Rodesia. Su oposición al mandato británico sobre el país lo llevó a la cárcel cuando tenía 36 años.

Estuvo una década en prisión y volvió para ganar las primeras elecciones de la ya independiente Zimbabue en 1980 y se convirtió en primer ministro. A mediados de los años 80, Mugabe llevó al ejército a reprimir una revuelta en su contra. La intervención militar terminó con más de 20.000 mil muertos.

Desde 1987 ocupa el cargo de presidente tras un cambio en la Constitución. Su partido es la Unión Nacional Africana de Zimbabue Frente Patrótico, el Zanu PF, con el que ha ganado elecciones señaladas por sus opositores de estar “amañadas”.

Con Reuters y AP

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