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Casi medio centenar de migrantes indocumentados fueron desalojados de la isla de Manus

Un grupo de solicitantes de asilo ocupan el centro cerrado de detención de inmigración de la Isla de Manus en Papúa Nueva Guinea, el 23 de noviembre de 2017.
Un grupo de solicitantes de asilo ocupan el centro cerrado de detención de inmigración de la Isla de Manus en Papúa Nueva Guinea, el 23 de noviembre de 2017. Abdul Aziz, Handout vía Reuters

Unos cincuenta solicitantes de asilo fueron trasladados de un centro administrado por Australia en Papúa Nueva Guinea tras un operativo policial, en el que confiscaron alimentos, aguas y objetos personales de los más de 300 que aún permanecen allí.

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El campo de la isla de Manus fue cerrado luego de un enfrentamiento de tres semanas que la Organización de las Naciones Unidas calificó de “crisis humanitaria inminente”, cuando los refugiados retenidos allí desafiaron los intentos de Australia y Papúa Nueva Guinea por cerrarlo.

Mediante imágenes de video tomadas con celulares y publicaciones en las redes sociales, los migrantes de Manus denunciaron la utilización de la violencia por parte de los policías que participaron del operativo, así como la sustracción de varias de sus pertenencias.

Por su parte, la policía local negó que hayan utilizado la violencia. El comisionado de policía Gari Baki dijo que medio centenar policías y funcionarios de inmigración ingresaron al campamento de Manus el 23 de noviembre por la mañana y “reubicaron pacíficamente” a cincuenta solicitantes de asilo entre los 378 que ocupan el centro para trasladarlos a alojamientos en la ciudad cercana de Lorengau.

El abastecimiento de agua, energía y alimentos en el campamento de Manus terminó cuando se cerró oficialmente el 31 de octubre, tras el fallo de la Corte Suprema de Papúa Nueva Guinea del año pasado que indicó que la política australiana de alojar a los solicitantes de asilo era inconstitucional. Pero los refugiados temen por su seguridad en Lorengau debido a las amenazas de los residentes locales.

Australia paga a Papúa Nueva Guinea, su vecino más cercano, y la pequeña nación del Pacífico de Nauru para detener a miles de solicitantes de asilo de África, Oriente Medio y Asia que intentaron llegar a las costas australianas en barco desde mediados de 2013.

Las autoridades ya habían endurecido las condiciones en el campamento al vaciar los tanques de agua potable y retirar los refugios. Los plazos para abandonar el lugar transcurrieron sin que las autoridades tomen medidas.

Australia adoptó una política de no recibir a ningún refugiado que trate de llegar en barco, bajo la justificación de disuadir a los solicitantes de asilo de intentar cruzar el océano desde Indonesia. Además, han impedido que los barcos lleguen a Australia desde julio de 2014 mediante el uso de la armada australiana para devolver los barcos.

Cabe recordar que Estados Unidos acordó reasentar a más de 1.250 refugiados bajo un acuerdo alcanzado por el gobierno de Barack Obama y que la administración de Donald Trump aceptó sin demasiado convencimiento. Hasta el momento, solo 54 solicitantes fueron aceptados en el país norteamericano.

Malcolm Turnbull, primer ministro de Australia: “No seremos presionados”

El primer ministro australiano Malcolm Turnbull desestimó los temores de los solicitantes de asilo por su seguridad en Lorengau, acusándolos de tratar de forzar a Australia para que los reasigne al negarse a mudarse de Manus.

“Piensan que de alguna manera pueden presionar al gobierno australiano para que les permita venir a Australia. Bueno, no seremos presionados. No externalizaremos nuestra política migratoria a contrabandistas de personas”, sostuvo el mandatario.

“Las personas en Manus deberían ir a los lugares alternativos de seguridad con todas las instalaciones que necesitan, hacerlo pacíficamente y de acuerdo con las instrucciones legales de Papúa Nueva Guinea”, agregó.

Por su parte, el ministro australiano de Inmigración, Peter Dutton, confirmó la realización del operativo policial y calificó de “escandaloso” que los refugiados aún permanezcan en Manus. Según el funcionario, los solicitantes de asilo destruyeron el lugar y “están viviendo en la miseria”.

"Los contribuyentes australianos han pagado cerca de 10 millones de dólares (7,6 millones de dólares estadounidenses) para un nuevo establecimiento y queremos que la gente se traslade. Es como el inquilino que no se quiere mudar de casa cuando construiste una nueva para que lo hagan”, relató Dutton a la radio 2GB.

ACNUR pidió “calma” y doce personalidades australianas exigen el envío de ayuda inmediata

Desde Ginebra, en Suiza, la agencia de refugiados de la Organización de las Naciones Unidas (ACNUR) aseguró haber recibido informes sobre el uso de la fuerza para expulsar a los refugiados y solicitantes de asilo y pidió calma para enfrentar la situación.

“Instamos a ambos gobiernos (los de Australia y Papúa Nueva Guinea) a entablar un diálogo constructivo, reducir las tensiones y trabajar en soluciones urgentes y duraderas a su difícil situación", explicó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en un comunicado que advirtió que carece de acceso completo a las instalaciones clausuradas.

Por su parte, el principal defensor del grupo de ayuda World Vision Australia, Tim Costello, en diálogo telefónico con la agencia AP, indicó que un bloqueo policial del centro seguía vigente, agregó que vio los autobuses dejando el lugar y advirtió que el alojamiento de destino que había visitado está sin terminar.

El operativo se produce justo cuando doce personalidades australianas, destacadas como las más importantes del año, publicaron una carta para exigirle al primer ministro Malcolm Turnbull y al líder opositor australiano Bill Shorten que resuelvan la “catástrofe humanitaria” en Manus y envíen ayuda inmediata. Entre los firmantes se encuentran el Nobel de Medicina, Peter Doherty, y el líder indígena Mick Dodson.

Con Reuters, AP y DPA

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