Un año del acuerdo de paz en Colombia

A un año del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC: un balance agridulce en Colombia

Reuters

El acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la exguerrilla de las FARC que puso fin a más de 50 años de conflicto cumple su primer aniversario. En ese periodo se han evitado miles de muertes, pero la implementación tiene duros críticos.

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En la mañana del viernes 24 de noviembre, el presidente Juan Manuel Santos y el máximo líder político de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, ratificaron su compromiso con el acuerdo de paz desde uno de los principales teatros del centro de Bogotá. Una imagen imposible hace algunos años.

El Instituto Kroc, de la Universidad de Notre Dame, encargado por el gobierno colombiano y las FARC para verificar la implementación del acuerdo de paz de La Habana, dijo en un reciente informe que solo se ha completado el 17 % de lo pactado. Mientras el gobierno colombiano es optimista, los portavoces del ahora partido de las FARC hacen fuertes reparos.

Rodrigo Rivera, Alto Comisionado para la Paz del gobierno colombiano afirmó en entrevista con  France 24 que “ha sido un año muy especial, en el breve periodo de estos 12 meses hemos avanzado más que en otros 34 acuerdos de paz que ha habido en el mundo en las últimas tres décadas”.

Su balance no parece coincidir con el de Jesús Santrich, excomandante de las FARC, y uno de los máximos líderes del hoy partido político que mantiene en su nombre esa sigla Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. “El balance es bastante negativo porque como ya lo he dicho en otras ocasiones, luego de 12 meses de implementación debería haber resultados magníficos y no los hay”, dice.

A pesar de las dos posturas, en lo que sí coinciden los expertos es que el acuerdo ha permitido salvar vidas. Según el Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (CERAC), organismo especializado en el estudio del conflicto armado, el proceso de paz  ha permitido salvar cerca de 3.000 vidas en un año. Pero el balance va  más allá.

La implementación del acuerdo de La Habana tiene importantes logros a corto plazo

Hay avances importantes. El principal hospital militar de Colombia informó que el número de uniformados heridos en acciones de guerra pasó de 450 al año, en 2011, a menos de diez en lo que va de 2017. No es un hecho menor para un país que vivió 52 años en guerra.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, una de las guerrillas más longevas del mundo, desmovilizó a cerca de 14.000 combatientes entre milicianos y combatientes que han iniciado su tránsito hacia la vida civil. Entregó cerca de 9.000 armas largas a la ONU y unos 38.000 kilogramos de explosivos. Sin embargo organizaciones de DD.HH. como la Fundación Paz & Reconciliación alerta que en algunas regiones los disidentes de las FARC se han vuelto a armar.

Sin embargo, la Fiscalía General de Colombia señala que por lo menos 500 hombres de las FARC, que  no dejaron las armas, tienen presencia en 48  municipios de regiones perifericas de ese país.  En 25 de esos municipios, han aumentado los homicidios dolosos.

La Fundación Paz & Reconciliación afirma que las disidencias se vienen unificando en un solo grupo que opera en algunas regiones.

El instituto Kroc para estudiar la implementación organizó  lo acordado en La Habana en 558 disposicion. Explicó que el 17% que tiene que ver con esas medidas a corto plazo como el desarme y la desmovilización, han sido realizadas. Sin embargo, el 55% de la implementación no ha iniciado. Y el 28% tiene un desarrollo mínimo o intermedio.

“Hay agentes estatales, políticos, empresarios locales que están implicados en gravísimos hechos”

Uno  de los temas más polémicos tiene que ver con la reintegración de los miles de guerrilleros que aguardan en zonas especiales del país.

Las demoras en la reintegración han causado dispersión y así lo alertó desde un foro en Bogotá el Jefe de Misión de la ONU en Colombia, Jean Arnault: “Los exguerrilleros eran unos 8.000 al 20 de mayo en las Zonas Veredales cuando concluye el almacenamiento de las armas (…), hoy estimamos en 45% los que todavía están en los ETCR".

Al respecto Rodrigo Rivera respondió sobre las declaraciones del funcionario de la ONU en medios locales: “Es injusto con miles de ex combatientes de las Farc que están cumpliendo con este proceso, que se están educando y que le están apostando realmente a la legalidad, que quede ese tufillo de duda de que se fueron a la disidencia”.

Alvaro Villaraga, directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica, contó a France 24 que hay lentitudes en la implementación de iniciativas en las distintas regiones, esto también afecta que (los excombatientes) se mantengan cohesionados y en los territorios.”

La seguridad es otro punto que preocupa a varios sectores. De acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) han sido asesinados 78 líderes sociales. Otras organizaciones de DDD.HH. hablan de más de 100. 

Villarraga dice que la salida a esta situación de violencia está en la implementación del mismo acuerdo que “crea una comisión de garantías que debe tomar unas medidas, unos planes y unas estrategias, revisa políticas para que de manera efectiva se desmonte el paramilitarismo.”

Además, las FARC y algunas organizaciones critican que en el proceso legislativo se cambiando lo acordado.

Por ejemplo, Gustavo Gallón, reconocido defensor de DD.HH.  explicó que la Corte Constitucional en una reciente sentencia excluyó a los civiles involucrados en crímenes cometidos en el conflicto. Solo podrían ser juzgados si se presentan voluntariamente ante los tribunales acordados en La Habana, organismo llamado como Justicia Especial para la Paz.

“Con esto se transforma el proceso de paz. La oferta de justicia disminuye sustancialmente. Hay agentes estatales, políticos, gobernadores, empresarios locales que están implicados en gravísimos hechos. Es una lástima, es una transformación negativa del proceso”, aseguró el jurista.

Se requieren por lo menos 3 millones de hectáreas para distribuir entre los campesinos

A un año de firmado el acuerdo, Colombia tiene más cultivos de coca que nunca.  De acuerdo al monitoreo que hace la ONU en el 2016 los cultivos llegaron a 146.000 hectáreas.

El problema no tiene una salida fácil. En Cuba se acordó que se harían pactos con las familias cocaleras para que erradiquen la coca a cambio de proyectos productivos. Estos pactos involucran a 55.000 familias, pero su aplicación ha sido muy lenta.

La mayoría de estos territorios sembrados con coca son alejados, sin infraestructura y la integración en la vida productiva del país puede tomar años.  

Otro de los temas acordados en La Habana, es el del desarrollo del campo. El Instituto Geografico Agustín Codazzi  ha afirmado que se requieren por lo menos 3 millones de hectáreas para distribuir entre los campesinos en los próximos diez años. 

Este es un punto vital para las FARC, según el censo realizado por la principal universidad pública de ese país, el 66 % de los excombatientes de las FARC son de origen rural y un 80 % se quiere dedicar a actividades agrícolas. Las excombatientes quieren reclamar tierras para su reincorporación, algo no acordado en La Habana.

Instituto Kroc: “creemos que hay bases sólidas en Colombia para alcanzar la paz”

A pesar de las dificultades, Borja Paladini el director del Instituto Kroc dice que hay razones para la esperanza y el optimismo. “Hay que consolidar una serie de temas porque la implementación de los acuerdos siempre es secuencial. Pero el mensaje es positivo, un acuerdo de paz es algo difícil, algo complejo. Creemos que hay bases sólidas en Colombia para alcanzar la paz”.

Por otro lado, aunque hay fuertes diferencias entre los antes antagonistas del conflicto, su discurso ha cambiado. El Alto Comisionado para la Paz reconoció el compromiso de las FARC con el acuerdo de paz. Y afirmó: “creo que las FARC están cumpliendo con el acuerdo, creo que están comprometidos con la paz, comprometidos con el abandono de toda forma de violencia”.

Santrich, líder de las FARC, sentenció: “si fracasa el acuerdo no fracasan las FARC, fracasa Colombia, fracasa el Estado”.

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