Mutilación genital femenina

Waris Dirie: “cada 11 segundos una niña está siendo mutilada genitalmente”

Cortesía Desert Flower Foundation

Waris Dirie nació en Somalia, es escritora, actriz y exmodelo. En los años 90, en la revista Marie Claire, habló de su escisión a los 5 años y se hizo la portavoz de la lucha contra esta llamada tradición.

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Esta mujer fue durante años embajadora especial de la Naciones Unidas en contra de la mutilación genital. Ahora es la fundadora de la Fundación Desert Flower que tiene como misión erradicar la práctica y apoyar a las víctimas.

France 24: La comunidad internacional está movilizada desde hace años en la lucha contra la mutilación genital femenina (MGF). ¿Esa movilización tuvo resultados?

Waris Dirie: Sí, se pueden ver los resultados después de todos estos años. En 2002 había muy pocas leyes que prohibieran la mutilación genital femenina. En este entonces había solo 4. Hoy en día casi todos los países adoptaron una ley contra la escisión. Naciones Unidas la reconoció como un crimen contra las mujeres. En 2005, después de una investigación, logramos probar que la MGF también se practica en Europa. Se relata en mi libro “Desert Children”. Por primera vez, la Unión Europea puso a la MGF dentro de su agenda y nos invitó para presentar los resultados de la investigación enfrente del Consejo de los Ministros de la UE. Con mi fundación hemos conseguido salvar a centenares de niñas de esta mutilación.

France 24: ¿Las prácticas cambiaron gracias a la movilización internacional?

W.D.: No. Las iniciativas de los gobiernos para luchar contra esta tradición son demasiadas escasas. Solo si los políticos, los doctores, los profesores, los jueces, los policías trabajasen todos juntos se pudiera acabar con esta cruel práctica.

France 24: ¿Cuál es la situación actual en cuanto a la prevalencia de la mutilación genital femenina?

W.D.: Una niña cada 11 segundos está siendo cortada. En el mundo, 250 millones de mujeres y niñas padecieron una mutilación genital según un nuevo informe de Naciones Unidas. Por causa de la crisis migratoria en Europa, es difícil tener datos exactos sobre el número de mujeres y niñas afectadas en la región. Las autoridades europeas no hacen lo suficiente para integrar a los migrantes. En particular no se hacen campañas de sensibilización contra la práctica o sobre el casamiento forzado o las violencias domésticas. Pero también la responsabilidad la tienen los migrantes que no quieren integrarse y continúan practicando esta terrible tradición en Europa.

France 24: ¿Las legislaciones son suficientes para proteger a las mujeres y las niñas?

W.D.: Casi todos los países del mundo legislaron en contra de la MGF pero sigue existiendo. El número de víctimas continúa creciendo. ¿Por qué? Porque no hay convicción. Los culpables deben ser condenados sino nunca podrá parar. Las niñas que están en riesgo deben ser acompañadas para que se pueda mantener su integridad. Pero solo legislar no es suficiente. También se necesita concientización. Todo el mundo tiene que saber que estas tradiciones inhumanas todavía existen. Por otra parte, las comunidades deben ser educadas sobre las consecuencias de la mutilación genital femenina. Solo una combinación de legislación, educación y concientización pueden erradicar la mutilación genital femenina.

France 24: ¿Cuáles son las consecuencias de la mutilación genital en las mujeres y niñas?

W.D.: Es un gran trauma. Las mujeres y niñas nunca pueden superar este terrible dolor psicológico y físico. Se sufre enormemente.

France 24: Hay justificaciones culturales y religiosas para este ritual. ¿Cuáles son las mayores resistencias para abandonar la práctica?

W.D.: Las razones varían de un país a otro. El mayor obstáculo es la falta de educación. La mayoría de las comunidades que tienen la práctica no son conscientes de las consecuencias, lo mantiene como una tradición y no tiene ninguna justificación hoy en día. La voluntad de control sobre la sexualidad femenina es el tema más importante contra el cual se debe luchar. Es porque les estructuras sociales deben ser cuestionadas para acabar con la mutilación genital femenina.

France 24: ¿Cuáles son los factores de abandono de la práctica?

W.D.: Nuestros proyectos de focalizan en la educación y la prevención. Es muy importante permitir que niñas y niños vayan a la escuela. Las estadísticas muestran que los hombres y mujeres que recibieron educación están más dispuestos a dejar la práctica que los que no recibieron educación.

France 24: ¿Podría describir un poco más sus programas?

W.D.: Tenemos cuatro proyectos. Primero, sensibilización: al nivel mundial sobre el asunto de la MGF. Segundo, ‘Salvar a la pequeña flor del desierto’, un programa de auspicios donde hemos rescatado a más de 1.000 niñas en Sierra Leona y Djibouti. Tercero, el proyecto de ‘Educación flor del desierto’; 400 millones de personas en África son analfabetas y 2/3 de estas son niñas y mujeres. En África, solo uno de 30 niños en una escuela tiene un libro escolar. Por eso escribimos “Mi África – un camino”, un libro de lectura para niños. Cuarto, ‘Centro flor del desierto’, con mi Fundación y el Hospital Walfriede en Berlín Zehlendorf, hemos abierto el primer centro de atención medical holístico en el mundo para víctimas de MGF. El centro ofrece cirugía reconstructiva tras MGF, cura ginecológica, urológica y psicológica.

France 24: Muchas MGF están ocurriendo en Europa entre la población inmigrante. ¿Los Estados europeos asumen la responsabilidad de sufragar los costos de este tipo de cirugía?

W.D: La mayoría de las mujeres afectadas no tienen los recursos financieros para pagar apoyo médico y no son apoyadas por sus familias. Desde mi punto de vista, los costos de las cirugías para las víctimas de MGF deberían ser cubiertas por el Estado.

France 24: ¿Es verdaderamente posible poner fin a esta práctica?

W.D.: Mi objetivo es salvar todos los millones de niñas y mujeres, que están amenazadas de ser víctimas de este ritual horrible de la MGF en el mundo. No voy a parar.

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