El gran campeón de sumo que agredió a un rival anuncia su retirada

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Tokio (AFP)

Al borde de las lágrimas, el gran campeón de sumo (yokozuna) Harumafuji anunció este miércoles su retirada de este deporte, después de que su carrera se hiciera añicos por su violenta agresión a un joven rival en una velada festiva entre luchadores.

"Mi conducta no fue digna de un yokozuna", declaró emocionado Harumafuji en una rueda de prensa en Fukuoka (sudoeste del país), antes de inclinarse profundamente en signo de contrición.

De 33 años y de nacionalidad mongola, el gran campeón, que accedió al estatuto supremo de yokozuna en 2012 y ganó en cinco ocasiones la prestigiosa Copa del Emperador, añadió que asume "la completa responsabilidad" en este asunto.

"Lo he visto crecer desde que tenía 16 años y nunca le había visto esta transformación violenta ni había escuchado que lo fuera", declaró su maestro, Isegahama, que parecía más emocionado que su campeón y secaba sus lágrimas con un pañuelo. "No llego a entender lo que ha pasado".

En el curso de una velada entre luchadores, en octubre, en la que corrió el alcohol, Harumafuji se enfrentó a otro sumotori mongol, Takanoiwa, enviándole al hospital con fractura de cráneo y conmoción cerebral.

El equipo de Takanoiwa presentó una denuncia hace dos semanas, poco después de que trascendiera la noticia. La policía abrió una investigación, así como la Asociación Japonesa de sumo.

Harumafuji desmintió que estrellara una botella de cerveza en la cabeza de Takanoiwa, pero confesó que le dio puñetazos y le golpeó con un telecomando de karaoke.

El yokozuna explicó que perdió la cabeza cuando Takanoiwa, de 27 años, comenzó a escribir un mensaje por teléfono a su novia, en un momento en que Harumafuji estaba precisamente reprochándole una mala actitud.

- Mala imagen del sumo -

Este escándalo tuvo una enorme repercusión en Japón. Aunque previsible, el anuncio de la retirada deportiva de Harumafuji se disputaba este miércoles la primera página de las informaciones televisadas del país con el nuevo ensayo de misil norcoreano.

El asunto reabrió las cicatrices del mundo encorsetado del sumo, que ya contó estos últimos años con acusaciones de abusos físicos extremos, casos de drogas, apuestas ilegales y nexos con el crimen organizado.

Un maestro fue condenado a seis años de prisión tras la muerte en 2007 de un joven aprendiz, apaleado por sus mayores, presuntamente para endurecerlo.

El caso Harumafuji recuerda al de otro yokozuna mongol, Asashoryu, que puso fin a su carrera en 2010 tras haber sido acusado de haber agredido a un hombre a las puertas de una discoteca en Tokio.

Los campeones de sumo son adulados en Japón, pero deben teóricamente hacer prueba de una conducta ejemplar, incluso fuera del "dohyo", el ring de este deporte de lucha tradicional, cuyos orígenes se remontan a más de 2.000 años y que conserva muchos rituales religiosos shinto.

El caso Harumafuji es "extremadamente lamentable", comentó este miércoles el Primer ministro Shinzo Abe, en una sesión parlamentaria, prometiendo "medidas apropiadas" del ministerio de Deportes cuando los hechos de este incidente sean claramente establecidos.

"La gente comprometida con el sumo debe ser consciente de que se trata del deporte más antiguo de Japón. Deben actuar con responsabilidad para evitar que esta violencia resurja, y no traicionar nunca las expectativas de los japoneses", añadió el ministro de Educación y Deportes, Yoshimasa Hayashi.