Los palestinos alertan antes de la decisión de Trump sobre Jerusalén

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Ramala (Territorios Palestinos) (AFP)

La presidencia palestina advirtió el viernes de los efectos destructores que tendría un reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Estados Unidos o del traspaso de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.

El portavoz del presidente palestino Mahmud Abas declaró a la AFP que un reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel "destruiría el proceso de paz".

"El reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel y el traspaso de la embajada estadounidense a Jerusalén implica el mismo grado de peligro para el futuro del proceso de paz y empuja a la región hacia la inestabilidad", afirmó Nabil Abu Rudeina.

Estas declaraciones de la presidencia de la Autoridad Palestina llegan cuando el presiente de Estados Unidos, Donald Trump, debe decidir de manera inminente si transfiere o no la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén.

Los palestinos consideran Jerusalén Este, que Israel conquistó y se anexionó, como la capital del Estado al que aspiran y se oponen a todo lo que legitimaría la ocupación por Israel de esta parte de la ciudad santa.

Sin mencionar explícitamente al presidente estadounidense o a Estados Unidos, Abu Rudeina afirmó anteriormente el viernes que cualquier solución justa en Medio Oriente pasaba por el reconocimiento de Jerusalén Este como capital de un futuro Estado palestino independiente.

"Es en Jerusalén Este, con sus lugares sagrados, donde comienza y acaba cualquier solución o cualquier proyecto que pueda salvar la región de la destrucción", declaró en un comunicado publicado por la agencia de prensa oficial Wafa.

La ONU nunca reconoció la anexión de Jerusalén Este y considera que el estatus final de la ciudad debe ser negociado. Las embajadas extranjeras se encuentran en Tel Aviv. Israel proclama que todo Jerusalén es su capital "indivisible".

Una ley del Congreso estadounidense aprobada en 1995 estipula que la representación diplomática de Washington en Israel debe situarse en Jerusalén. Pero, desde hace dos décadas, una cláusula derogatoria, firmada cada seis meses por todos los presidentes estadounidenses sucesivos, permite al ejecutivo estadounidense bloquear su aplicación.

Trump debe decidir rápidamente si vuelve a aplicar esta cláusula, como hizo por primera vez en junio pese a sus promesas reiteradas durante su campaña electoral de trasladar la embajada a Jerusalén.

Una decisión muy esperada, siendo el estatus de Jerusalén una de las cuestiones más delicadas del conflicto entre Israel y Palestina.