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En Bruselas, Reino Unido y la Unión Europea afrontan etapa decisiva en las negociaciones por el Brexit

Banderas de Reino Unido y la Unión Europea ondean cerca de la Torre Elizabeth durante una marcha contra el Brexit en el centro de Londres, el 9 de septiembre de 2017.
Banderas de Reino Unido y la Unión Europea ondean cerca de la Torre Elizabeth durante una marcha contra el Brexit en el centro de Londres, el 9 de septiembre de 2017. Foto de archivo: Tolga Akmen, Reuters

La primera ministra británica, Theresa May, buscará alcanzar un acuerdo con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al presentar una nueva oferta sobre los términos para la salida británica del bloque continental.

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Luego de meses de conversaciones y sobre el filo de la fecha límite establecida por la Unión Europea (UE) para este 4 de diciembre, la mandataria británica intentará persuadir a las autoridades europeas para que acepten los términos propuestos para la salida de Reino Unido.

No obstante, a diferencia de lo planteado por la UE, Londres rechaza el ultimátum y considera el encuentro de este 4 de diciembre como un paso más, aunque importante, en la preparación de la agenda que será debatida en 15 de diciembre en el Consejo de la Unión Europea.

“Con muchas discusiones pendientes, el lunes será una importante etapa de preparación para el decisivo Consejo de diciembre”, aseguró un portavoz británico.

En la Unión Europea, no tienen la misma mirada. El organismo supranacional otorgó un plazo desde mayo hasta el 4 de diciembre a Reino Unido para presentar una oferta más completa sobre cómo resolver los problemas surgidos a partir de la separación, antes de avanzar en cómo se desarrollará la transición y el futuro de las relaciones comerciales e institucionales. Desde esa entidad sostienen que durante el Consejo del 15 de diciembre no habrá espacio para negociaciones.

La Unión Europea pretende que Reino Unido salde su deuda al bloque al momento de su salida, proteja los derechos de los ciudadanos de la Unión Europea que viven en suelo británico y garantice una frontera “blanda” entre el norte y el sur de Irlanda.

Al margen de los desencuentros, el almuerzo de este 4 de diciembre entre Theresa May y Jean-Claude Juncker puede resultar clave para romper el estancamiento de las charlas. De ese mitin, también participarán el ministro británico para el Brexit, David Davis; el consejero sobre el Brexit, Oliver Robbins; el negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier; y el jefe de gabinete de Juncker, Martin Selmayr.

Previo a ese encuentro, Juncker y Barnier se encontrarán con los legisladores de la Unión Europea, según explicó un funcionario de la UE a la agencia Reuters.

Por su parte, May también se reunirá con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, según confirmaron desde el gobierno británico.

El gobierno irlandés asegura que hubo “progreso significativo” sobre el futuro de la frontera

Con la factura de “divorcio” acordada en una cifra que rondaría entre 45 y 55 mil millones de euros, el principal obstáculo para el avance a la segunda etapa del Brexit es el futuro de la frontera entre el norte y el sur de Irlanda.

Dublín, respaldado por el resto de la UE, está buscando garantías de que Londres se comprometerá a mantener las regulaciones comerciales en Irlanda del Norte igual que en la UE, para evitar una “frontera dura” que pueda interrumpir la paz en la isla.

“Afortunadamente, vamos a encontrar un camino a seguir hoy”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Simon Coveney, a la emisora ​​estatal RTE antes de una reunión de gabinete para discutir el tema antes de las conversaciones de mayo.

Coveney dijo que las conversaciones están en un “lugar sensible”, y que los gobiernos británico e irlandés discuten posibles textos de un acuerdo.

Por su parte, un vocero del primer ministro Leo Varadkar, citado por la agencia Reuters, aseguró que este 4 de diciembre hubo “progreso significativo” en las negociaciones, aunque aclaró que aún no se cerró un acuerdo.

El portavoz comentó que, además de las garantías de una frontera irlandesa “blanda”, el gobierno de Varadkar busca que se asegure la protección del proceso de paz de Irlanda del Norte, la financiación transfronteriza y el área de viaje común británico-irlandesa, así como un compromiso con un período de transición.

Temor por las garantías para ciudadanos europeos

Otro de los aspectos que paraliza las negociaciones es el temor sobre el futuro de los más de tres millones de europeos que viven en Reino Unido, una vez que se complete el Brexit en 2019. Para Bruselas, esos ciudadanos deben seguir siendo protegidos por la legislación de la Unión Europea.

“En las negociaciones del Brexit, el dinero es uno de los problemas, pero no el más grande. Estamos mucho más preocupados por el hecho de que hasta el momento las negociaciones se estancan en la protección de los derechos de los ciudadanos de la UE después del Brexit y en el caso de Irlanda”, explicó Manfred Weber, el jefe del Partido Popular Europeo, el mayor grupo en el Parlamento Europeo, en vísperas de las conversaciones.

En una carrera contra el tiempo hasta marzo de 2019, la fecha fijada para la salida de Reino Unido de la Unión Europea, May está bajo presión para comenzar las conversaciones sobre sus futuras relaciones comerciales antes de fin de año para disipar la incertidumbre de las empresas que hacen negocios en territorio europeo.

Con Reuters y AFP

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