En Guta Oriental, a las puertas de Damasco, la tregua es una ilusión

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Beirut (AFP)

Tres semanas de bombardeos de las fuerzas sirias y ataques de los rebeldes en Guta Oriental, cerca de Damasco, hicieron estallar por los aires la tregua instaurada en este bastión rebelde que el régimen quiere retomar a toda costa, estiman analistas.

Mientras el régimen y la oposición siguen sin lograr avances en las negociaciones diplomáticas emprendidas en Ginebra, el alto el fuego en vigor en Guta se desmorona.

Los bombardeos de las tropas gubernamentales mataron al menos a 193 civiles, entre ellos 44 niños, en 20 días, según la oenegé Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Y 29 civiles fallecieron en Damasco como consecuencia de disparos de obuses de los rebeldes.

La región de Guta Oriental, último bastión de la rebelión en Siria, es una de las cuatro "zonas de distensión" definidas en mayo por Rusia e Irán, aliadas del régimen, y Turquía, que respalda a los rebeldes.

El objetivo de esta medida era imponer una tregua duradera en el país, devastado por una guerra sangrienta y compleja desde 2011.

Pero, aunque la provincia de Idlib (noroeste), Homs (centro) y el sur se encuentran en una situación de calma relativa, el frente de Guta arde desde mediados de noviembre.

La desescalada en esta región "es una broma", lamenta Thomas Pierret, especialista de Siria en la universidad de Edimburgo.

- Niños traumatizados -

"Guta está sufriendo los bombardeos más violentos y la peor situación desde el inicio de la guerra. Estamos realmente muy lejos de una disminución de los combates", asegura.

El 28 de noviembre, Damasco aceptó un nuevo alto el fuego, pero continúa sin descanso con sus disparos de artillería y sus bombardeos.

"El nivel de éxito [de las zonas de distensión] varía entre un 20% en Guta a un 80% en las demás regiones", considera Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

Cerca de 400.000 personas están atrapadas en esa región, sitiada por el régimen desde mediados de 2013, donde la población denuncia casos de desnutrición, la mitad de ellos en niños.

Su sufrimiento convive con el miedo a morir desde que los bombardeos se intensificaron.

Maysun, enfermera en Duma, la gran ciudad de Guta, recuerda muy bien el día en que volvieron los bombardeos. "Volví del mercado y me encontré con la mitad de mi casa en ruinas", cuenta esta treintañera, que vive desde entonces en casa de una amiga.

"Cuando oyen los aviones, los niños lloran y no quieren quedarse en esta casa, están traumatizados", afirma por su parte Rajaa, una treintañera embaraza de su quinto hijo en Hamuria, otra ciudad bombardeada.

- 'Distensión temporal' -

El régimen, que controla el 55% de Siria, ha prometido retomar todo el territorio que le arrebataron los rebeldes y los yihadistas desde 2011.

Damasco "jamás pretendió que esas zonas de distensión fueran a durar", recuerda Pierret, y el régimen parece dispuesto a conquistar a cualquier precio la región de Guta, un área estratégica por su ubicación a las puertas de la capital.

"Hay a menudo obuses que caen en Damasco, pequeñas ofensivas lanzadas por los rebeldes, [el régimen] necesita reducir esa bolsa" de resistencia con una ofensiva, explica Fabrice Balanche, experto sobre Siria.

Según él, la instauración de las zonas de distensión permitió al régimen concentrar sus operaciones contra el grupo Estado Islámico (EI), que casi fue expulsado de todo el este de Siria.

Era una "distensión temporal" con el objetivo de "conseguir la calma en el oeste para permitir que el ejército sirio y Rusia conquistaran el este", precisa Balanche.

El régimen podría intentar retomar progresivamente esta región, según Sam Heller del centro de reflexión Century Foundation, a través de "un sitio, presiones militares periódicas y un acceso selectivo a la ayuda humanitaria".

Las otras tres zonas no estarán en el punto de mira del régimen a corto plazo por distintos motivos.

La zona meridional es sensible por su proximidad con Israel, dice Balanche.

En cuanto a la provincia de Homs, la presencia rebelde es menor respecto a Guta, con algunas bolsas de resistencia como Rastán y Talbise.

Por último, Idlib, única provincia siria que no están en poder del régimen, representa un gran desafío.

Esa provincia, que está en gran parte en manos de la exrama de Al Qaida, acogió a rebeldes evacuados desde otras regiones del país y, según el OSDH, alberga a "decenas de miles" de combatientes.

Su reconquista necesitará "una gran preparación", afirma Balanche. Según él, en Idlib "hay muchos rebeldes aguerridos, dispuestos a suicidarse".