El arte ecuestre acrobático que lucha por sobrevivir en Pakistán

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Kot Fateh Khan (Pakistán) (AFP)

Engalanados con su turbante, los jinetes galopan a toda velocidad sobre sus vistosas monturas, tratando de apuntar con precisión mientras bajan sus lanzas hacia sus objetivos, a ras de suelo, en un peligroso juego de habilidad de varios siglos de antigüedad.

Miles de espectadores asistieron recientemente a este festival de "tent-pegging", como se llama esta tradicional disciplina de Pakistán, en unas tierras labradas recientemente, no muy lejos de la capital, Islamabad.

Las competiciones de "tent-pegging" existen desde hace siglos en esta pequeña parte del mundo, pero en los últimos tiempos se hicieron cada vez menos frecuentes, pues casi dejaron de celebrarse en la provincia central del Punyab, la más poblada del país.

Los admiradores de este deporte, reservado a los más valientes, temen que la tradición acabe desapareciendo por culpa de la falta de apoyo de las autoridades y del poco interés que manifiestan los jóvenes de las ciudades.

Sin embargo, el deporte cuenta con muchos seguidores en la localidad de Kot Fateh Khan, en el Punyab, donde aclaman a sus intrépidos héroes, vestidos con unas inmaculadas túnicas blancas y chalecos multicolor, peligrosamente inclinados sobre sus sillas, bien pulidas.

Se oye un anuncio y los jinetes se precipitan hacia sus objetivos, pequeños cubos de madera pegados al suelo, que tienen que recoger con sus lanzas.

"Este festival tiene lugar desde el siglo XVIII", subraya Malik Atta Muhammad Khan, uno de los organizadores, justo después de probar suerte él mismo.

- Menos criadores y menos jinetes -

Khan, que asegura que uno de sus ancestros gobernó la ciudad de Kabul "hace ocho generaciones", considera que un millar de caballos participarán en el festival, de una semana de duración.

Pero esta abundancia de monturas esconde una disminución del número de criadores de caballos y también de jinetes.

"La pasión por la cría de caballos [...] se ha reducido a un puñado de familias", lamenta Haroon Bandial, medallista de oro en el mundial de esta disciplina.

"El 'tent-pegging' se practica mucho en el Punyab, pero se limita a tres o cuatro familias en [la provincia vecina de] Khyber-Pakhtunkhawa, a otras dos en Baluchistán [suroeste] y a una sola en Sindh [sur]", subraya.

Cabe matizar que no se trata de una afición barata: el entrenamiento de los caballos comienza cuando estos tienen 16 meses y el proceso puede durar más de dos años. Los jinetes, por su parte, necesitan, al menos, tres años de formación.

Pero Khan se muestra optimista: "Hay muchos acontecimientos en comparación con años anteriores", afirma. "El 'tent-pegging' está en expansión en todas las aldeas y mucha gente ha empezado a [domar] nuevos caballos", destaca.