"Mi madre nos baja los humos", dice el chef de El Celler de Can Roca

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París (AFP)

"Si nos creyéramos que somos los mejores, tendríamos un problema", asegura Joan Roca, chef del restaurante español El Celler de Can Roca, tres estrellas Michelin y en los primeros puestos de las principales listas gastronómicas del mundo.

Desde 2009, el establecimiento que regenta junto a sus hermanos Jordi y Josep en Girona (noreste) ostenta la máxima distinción de la guía francesa de referencia, a la que se sumó la recompensa de mejor establecimiento del mundo en 2013 y 2015 por la clasificación "50 Best".

¿Es difícil mantenerse en la cumbre? "Valorar nuestro trabajo es muy subjetivo. Estamos agradecidos porque en todas las listas estamos en las primeras posiciones. Eso es tan o más importante que haber sido dos veces número 1 en el 50 Best", contó Roca a la AFP en París.

Este maestro de la gastronomía volvió a subirse el lunes al podio gastronómico, al ser nombrado El Celler de Can Roca en el top 10 de "La lista", el "ranking" francés que surgió en competencia de la británica "50 Best".

- La mejor carta de vinos -

Roca aún tuvo un segundo motivo para festejar: también se llevó el premio a la mejor carta de vinos del mundo.

"Es un reconocimiento muy importante viniendo de un país con muy buenas cartas de vino", aseguró. El Celler, que en catalán significa la "bodega", cuenta con 3.500 referencias y 60.000 botellas de vino procedentes de todo el mundo, seleccionadas por 5 sumilleres, el principal de ellos su hermano, Josep Roca.

Pero a cada distinción, Joan Roca se empeña en relativizar, un ejercicio al que se libra - aseguró - junto a sus hermanos.

"Trabajar en familia es importante para que el éxito no te haga daño". "Cada día almorzamos en casa de nuestros padres, con mi madre que tiene 82 años y sigue cocinando para nosotros", explicó el chef, cuyos progenitores tienen un pequeño restaurante en la misma ciudad.

"Mi madre nos baja los humos rápidamente. Nos dice: '¿Quién ha dicho que sois los mejores?'", agregó, con una sonrisa.

- La crisis catalana -

Con 11 meses de lista de espera para degustar su cocina, Roca defendió que las nuevas distinciones del Celler de Can Roca benefician sobre todo ahora a su entorno. Sirven para "poner a tu ciudad en el mapa y reforzar la idea de que la gastronomía es un instrumento de promoción turística y cultural".

El chef no entró en consideraciones sobre la crisis política en Cataluña, solo abogó porque se arregle.

"La cocina es integradora, diálogo, concordia, es poder encontrar soluciones a través de la mesa. Los grandes acuerdos se tomaron alrededor de una mesa. Ojalá esto se arregle".

"Queremos seguir trabajando para todo el mundo, al restaurante viene gente de todas las sensibilidades", dijo en un contexto de división en Cataluña sobre las aspiraciones independentistas de parte de la población y de tensión con el gobierno español.

- Las mujeres -

En la ceremonia del lunes por la noche, organizada en la sede del Ministerio de Exteriores, la inmensa mayoría de chefs invitados eran hombres, un claro reflejo de un sector que adolece de recompensas a las mujeres.

Pero Roca cree que las cosas pueden cambiar, sobre todo mejorando los horarios.

"En nuestra cocina, la mitad son chicas y la otra, chicos, y desde hace ocho meses tenemos una doble brigada: una que cubre el servicio del almuerzo y otra la cena. Esto permite que se trabajen ocho horas seguidas y que no haya turnos partidos como en la mayoría de los casos".

"Los empresarios tenemos la responsabilidad de hacer más fácil la conciliación familiar y laboral, de manera que las mujeres no tengan que dejar el trabajo cuando se quedan embarazadas, por ejemplo".