Argentina

Adriana, la nieta 126: “se me completó la vida, el amor le ganó al odio”

Estela de Carlotto, presidenta de la organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo, sonríe junto a Adriana, quien fue secuestrada de su madre durante los años 1976-1983 de la dictadura argentina, en una conferencia de prensa en Buenos Aires, Argentina, el 5 de diciembre de 2017.
Estela de Carlotto, presidenta de la organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo, sonríe junto a Adriana, quien fue secuestrada de su madre durante los años 1976-1983 de la dictadura argentina, en una conferencia de prensa en Buenos Aires, Argentina, el 5 de diciembre de 2017. Bernardino Avila / Reuters

En Argentina se celebra la restitución de una de las niñas robadas durante la dictadura de 1976. Esta es la historia de Adriana, sus padres y la abuela que la espera.

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- Estela de Carlotto: ¿Blanca Díaz de Garnier?

- Blanca Díaz: Sí, soy yo

- E.C.: Bueno, habla Estela de Carlotto y es para darle una muy buena noticia: encontramos a su nieta

- B.D.: ¡Ay! Menos mal que estoy sentada. Tanto la busqué.

- E.C.: Tanto la buscamos todos…

Adriana y Blanca Díaz de Garnier. Quizás las mujeres más felices en los últimos días en Argentina. La primera, una niña robada durante la dictadura militar. La segunda, una abuela que no perdió la esperanza.

Después de 40 años, Adriana se encontrará con los suyos. Ya no con sus padres, Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier, quienes fueron detenidos y desaparecidos por la dictadura instaurada por Jorge Videla entre 1976 y 1983 en Argentina tras derrocar a la presidenta María Estela Martínez de Perón.

Como tantas parejas sufrieron el robo de sus hijos recién nacidos. Pero quedaron las abuelas.

Este 5 de diciembre la organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo anunció un evento que se ha repetido 126 veces y que cada vez conmueve. Aunque la felicidad es el común denominador, los detalles son desgarradores.

“Es la hija de un matrimonio víctima de la dictadura civico-militar”, dijo Estela de Carlotto, titular de la organización, al presentar a Adriana, hoy de 40 años.

Todavía en “shock”, Adriana dio una rueda de prensa emotiva. “Estoy feliz, estoy plena. Se me completó la vida”, dijo la mujer que creció con personas con las que no tenía un vínculo sanguíneo.

Tras la muerte de sus acudientes se dio cuenta que no había compatibilidad de ADN con los que creyó sus padres. Así se acercó a las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes se organizaron en 1977 para localizar y restituir a los niños desaparecidos de la dictadura argentina.

“El amor le ganó al odio. No pudieron, esta vez no pudieron. El amor es más fuerte que el odio”, dijo Adriana en una sala abarrotada de periodistas y al lado de dos tías de sangre, que se mostraron felices por el encuentro.

Adriana: "no pudieron, esta vez no pudieron"

Violeta y Edgardo, los padres secuestrados y desaparecidos de Adriana

Adriana fue recibida por el “área de Presentación Espontánea de la organización y luego derivada a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para completar la información documental y, después, realizar el análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos”. Tras el cotejo científico recibió la noticia: sus padres eran Violeta y Edgardo. Nunca había escuchado de ellos.

Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier eran militantes activos y formaron parte de la guerrilla Montoneros.

Primero, violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976 en La Plata, cuando tenía ocho meses de embarazo. Edgardo la buscó “por cielo y tierra” pero no la encontró. En medio de sus búsquedas también cayó secuestrado por el aparato militar, que tenía como objetivo a la disidencia y a todo lo que oliera a izquierda. Según los registros, Violeta y Edgardo hacen parte de los 30.000 desaparecidos que dejó la dictadura comandada por Videla y que usó prácticas como los ‘vuelos de las muerte’, entre otras técnicas de desaparición.

Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier
Desaparecidos.org

Ahora que Adriana, quien iba a ser llamada Vanesa por sus padres, conoce su verdad se reconoce afortunada. “De pensar que había sido abandonada y vivir con eso a saber que fui muy querida, buscada y que tengo una familia hermosa”, dice la nieta 126.

Estela de Carlotto, madre de Laura Estela Carlotto, perdió a su hija pero luego de 36 años encontró a su nieto en 2014, dijo en el homenaje que “este es el fruto de todos, todos pusimos algo...un pasito más, una oración, un ruego, una mirada; todo ayudó”.

Y sobre la búsqueda que sigue, pues calculan que unos 500 niños fueron robados, dijo que “no hay edad para la lucha, es una lucha en paz, una lucha con alegría, con esperanza, optimismo, porque eso es lo que valemos nosotros; los que no bajamos los brazos”.

Adriana, la nieta cinco encontrada en 2017, está de acuerdo y alienta a que su testimonio “puede ayudar a darle ese empujoncito a gente que tiene dudas sobre su identidad”.

Adriana no se ha podido encontrar con su abuela paterna Blanca Díaz de Garnier pues vive en Concepción del Uruguay, a 300 kilómetros de Buenos Aires. Pero ahora las dos saben que se tienen, que existen y las une una historia dolorosa que dejó una cicatriz imborrable en Argentina, que de vez en cuando da brotes de esperanza suficientes para que un par de mujeres se abracen y lloren de felicidad.

Con EFE

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