La futura relación entre Londres y la UE, o el "reto más difícil"

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Bruselas (AFP)

Tras pactar los términos de su divorcio, europeos y británicos se enfrentan a una inmensa página en blanco en la que deberán empezar a construir su futura relación, el "reto más difícil", en palabras del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

"El reto más difícil está aún por delante. Todos sabemos que separarse es difícil, pero separarse y construir una nueva relación es mucho más difícil", apuntó Tusk. A continuación, los principales puntos de esta futura cooperación.

- Primero transición, luego relación -

Los mandatarios europeos, sin su par británica Theresa May, deben dar su visto bueno al acuerdo sobre el divorcio anunciado este viernes durante la cumbre europea de la próxima semana, lo que abriría la vía a una segunda fase de negociación.

Estas nuevas discusiones incluirían un período de transición de dos años a partir de la salida efectiva de Reino Unido el 29 de marzo de 2019, tal y como planteó May, y podrían comenzar a principios del próximo año, según el negociador jefe europeo, Michel Barnier.

Las negociaciones sobre el futuro marco diplomático, que podría incluir un acuerdo de libre comercio, comenzaría "un poco más tarde", agregó Barnier.

- Una transición con condiciones -

Este período de transición sera "corto y delimitado", indicó Barnier. "Estamos dispuestos a discutir de ello pero, evidentemente, tenemos condiciones", declaró el presidente del Consejo Europeo.

Durante este período, Londres debe respetar las leyes europeas, los compromisos financieros y la supervisión de la justicia europea, aseguró Tusk, precisando que "la toma de decisiones en la UE continuará entre los 27 Estados miembros, sin Reino Unido".

- Comercio, ¿a la canadiense? -

Michel Barnier explicó que, vistas las "lineas rojas" de Londres como su marcha del mercado único europeo y de la unión aduanera, la UE trabajaría por un acuerdo de libre comercio con Reino Unido similar al cerrado con Canadá, conocido como CETA.

La relación de Reino Unido con la UE no sería en ese caso tan profunda como su pertenencia al bloque ni tampoco como la vigente entre el bloque y Noruega, país extracomunitario que pertenece al Espacio Económico Europeo.

Sobre el futuro marco de relaciones, el líder europeo indicó que propondrán conversaciones exploratorias al respecto y reclamó, en este sentido, "más claridad" a Londres sobre lo que quiere.

"Por nuestra parte, estamos listos para comenzar a preparar una estrecha asociación entre la UE y Reino Unido en comercio, pero también en lucha contra el terrorismo y el crimen internacional, así como en seguridad, defensa y política exterior", agregó.

En caso de que las negociaciones fracasen, algo que parece improbable, las relaciones comerciales entre la UE y Londres estarían regidas por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

- ¿Doblete Barnier? -

El equipo del jefe de negociación de la Comisión, que se ocupó de la primera fase de las negociaciones consagrada a los términos del divorcio, debería en principio continuar al frente en la segunda fase.

Pero el ejército de la dirección general de Comercio, que trabaja diariamente para la conclusión de acuerdos comerciales de la UE con Canadá, Japón o los países del Mercosur -en curso de negociación-, podrían sumarse al equipo 'Brexit'.

"Nos tendrán que decir qué hacer, cuándo comenzar a esbozar el alcance del futuro acuerdo comercial", afirmó el martes la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, quien indicó que deberán sentarse con el "competente" equipo de Barnier.

- Próximas etapas 'difíciles' -

Tras el primer acuerdo alcanzado este viernes tras 172 días de negociaciones, el negociador europeo ya advirtió que "las próximas etapas serán evidentemente muy difíciles".

"Todo el mundo no ha comprendido que hay puntos que no serán negociables: la integridad del mercado único no será negociable, las cuatro libertades no serán negociables, la autonomía de nuestra toma de decisión no será negociable", agregó.

Según una fuente europea, la UE está dividida entre aquellos que quieren "hacer pagar un duro precio" a los británicos, como Alemania o Francia, y aquellos que piensan que el Brexit ya es un proceso bastante duro en sí mismo.