PSDB elige nuevo líder y aspira volver a gobernar Brasil

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Brasilia (AFP)

"Vamos a cambiar este país", afirmó este sábado Geraldo Alckmin, gobernador del estado de Sao Paulo, al ser elegido nuevo presidente del partido PSDB, que quiere retomar el poder en Brasil en las elecciones de 2018.

Izando como bandera las dos presidencias de Fernando Henrique Cardoso (FHC, 1995-2002), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) pretende ganar terreno en el centro del espectro político, en medio de un ambiente polarizado entre la izquierda dominada por el expresidente Lula (2003-2010) y la ultraderecha del diputado y exmilitar Jair Bolsonaro.

"Después de haber quebrado a Brasil, Lula dice que quiere volver al poder, o sea, quiere volver a la escena del crimen", disparó Alckmin, de 65 años, tras ser proclamado presidente de la agrupación en su convención nacional, celebrada este sábado en Brasilia.

"Lo derrotaremos. Lula será condenado en las urnas por la mayor recesión de la historia", añadió Alckmin, que se perfila como el candidato más probable del PSDB a la presidencia, pese a que actualmente cosecha apenas un 7% de intención de voto.

La política tradicional brasileña atraviesa un período de fuerte descrédito por los escándalos revelados por la Operación Lava Jato, una megacausa que puso al descubierto desvíos millonarios de fondos públicos hacia los partidos.

Alckmin, que disputó y perdió las elecciones en la segunda vuelta contra Lula en 2006, está entre los investigados, por supuestamente haber recibido dinero negro de la constructora Odebrecht.

Lula, pese a que arrastra una condena a casi 10 años de cárcel por corrupción que podría sacarlo de la carrera si es confirmada en segunda instancia, ostenta un 36% de intención de voto, seguido por Bolsonaro, con 18%, y la ambientalista Marina Silva, con 10%.

- "Escuchar" al pueblo -

La amplia avenida del centro es un espacio político que por el momento no tiene definido un nombre de peso, en gran parte por la impopularidad del presidente Michel Temer, de 77 años, quien con su partido PMDB tejió una alianza de más de 10 fuerzas que comparten una visión liberal en lo económico y conservadora en lo social, bautizada "centrao".

El PSDB mantuvo una prudente distancia de ese grupo, que lideró el impeachment contra la izquierdista Dilma Rousseff (2011-2016) en medio de una grave crisis económica, pero tuvo un rol clave en la construcción del gobierno que se instaló después.

A medida que los escándalos de corrupción golpearon más de cerca a Temer y sus principales colaboradores, el PSDB inició un desembarco gradual de aquellos ministerios que le fueron asignados después de la destitución de Rousseff, conservando actualmente sólo dos: Relaciones Exteriores (Aloysio Nunes) y Derechos Humanos (Luislinda Valois).

Aunque fue electo casi por unanimidad como presidente del PSDB, Alckmin deberá enfrentar todavía una disputa interna para oficializarse como candidato a la presidencia. Y el PSDB deberá asimismo tejer alianzas con otros sectores para asegurarse el triunfo en octubre de 2018.

Con un discurso que propugna la modernización, la desburocratización y las reformas de las bases económicas de Brasil para que vuelva a crecer sostenidamente, el partido de Fernando Henrique apuesta también a reconquistar un electorado profundamente desilusionado.

"Yo creo en el pueblo, creo en Brasil. Es por eso que todavía estoy aquí. Sé que muchas cosas anduvieron mal, pero creo que todavía tenemos fuerza para reconstruir" el país, dijo el exmandatario en un discurso este sábado.

Pero eso debe hacerse "escuchando el pulso del pueblo. Porque al final de cuentas sólo seremos algo si somos capaces de representar a ese pueblo".