Nueva movilización en Rumanía contra una reforma de la justicia

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Bucarest (AFP)

Más de 10.000 personas desafiaron el frío el domingo por la noche en varias ciudades de Rumanía para protestar de nuevo contra un proyecto de reforma de la justicia que pone en peligro, según ellos, la lucha contra la corrupción.

Reunidos en la plaza de la Victoria en Bucarest, miles de manifestantes corearon "Justicia, no corrupción", "Dimisión" y "PSD [Partido Socialdemócrata, en el poder, ndlr], la peste roja", ondeando banderas de Rumanía y de la Unión Europea, constató una periodista de la AFP.

"Hacen todo lo posible para poder robar de manera 'legítima'. Cambian las leyes a su favor, no para el país", declaró una manifestante de 36 años que no quiso dar su nombre, sujetando una pancarta en la que se podía leer: "No nos obliguen a abandonar nuestro país".

Los manifestantes reclaman la retirada de varios proyectos de ley actualmente debatidos en el Parlamento, que además reducirían las competencias de la fiscalía anticorrupción (DNA) que ya no podrá investigar a los magistrados.

Los críticos de estas iniciativas legislativas también apuntan a un riesgo de un mayor control del ministerio de Justicia sobre los fiscales.

Esta semana, el fiscal general de Rumanía, Augustin Lazar, denunció los intentos, según él, "de debilitar la independencia de los fiscales" y el riesgo de someter a estos últimos al control político.

Más de 2.000 personas salieron a las calles el domingo en Sibiu (centro) y en Timisoara (oeste) contra estos proyectos de ley.

En Cluj, en Transilvania, se organizó una protesta inédita, en la que numerosas personas entre los 1.500 manifestantes llevaron a cabo una cacerolada.

Estos proyectos de ley, así como una reforma fiscal aprobada recientemente por el gobierno, están causando una nueva ola de protestas contra el PSD, gran vencedor de las elecciones de diciembre de 2016.

A finales de enero, el gobierno intentó flexibilizar las leyes anticorrupción antes de retroceder por la presión de unas manifestaciones sin precedentes desde la caída del comunismo.