Rusia teme el retorno de yihadistas de Siria

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Moscú (AFP)

Los servicios de seguridad rusos (FSB) expresaron este martes su preocupación ante un posible retorno de yihadistas que combatieron en Siria, al día siguiente de que el presidente ruso, Vladimir Putin, anunciara la retirada de una parte de las fuerzas rusas del país en guerra.

Según el FSB, cerca de 2.900 yihadistas rusos, en su mayoría originarios de inestables repúblicas musulmanas del Cáucaso, combatieron en Irak y Siria, a los que se suman varios miles de combatientes salidos de países de Asia Central que cuentan con una importante diáspora en Rusia.

El retorno de los yihadistas es todavía más preocupante cuando Rusia se dispone a albergar el próximo Mundial de fútbol, que se disputará del 14 de junio al 15 de julio de 2018.

"El regreso a Rusia de excombatientes de las formaciones armadas ilegales de Oriente Próximo representa un peligro real. Pueden unirse a bandas criminales, células o participar en el reclutamiento de otros combatientes", afirmó el director del FSB, Alexander Bortnikov, en una reunión del Comité Antiterrorista ruso (NAK).

"Después de que las fuerzas gubernamentales sirias, respaldadas por el ejército ruso, liberaran los últimos bastiones en manos del Estado Islámico, los dirigentes y combatientes de este grupo se ven obligados a buscar maneras de continuar sus actividades terroristas en el territorio de otros países, incluido Rusia", subrayó, citado por la agencia Interfax.

Rusia fue golpeada por varios atentados este año, uno de ellos en abril en el metro de San Petersburgo, que dejó 14 muertos.

Según Bortnikov, los servicios de seguridad rusos desbarataron 18 atentados en 2017 y detuvieron a más de 1.000 sospechosos, mientras que 78 fueron eliminados.

El FSB anunció el martes la detención de tres presuntos miembros del EI originarios de Asia Central que preparaban atentados suicidas en Moscú para Año Nuevo y la campaña de las elecciones presidenciales previstas para marzo.

El presidente Vladimir Putin ordenó el lunes, en una visita sorpresa a la base rusa de Hmeimim en Siria, la retirada de una "parte significativa" de las fuerzas rusas presentes en el país, tras más de dos años de intervención.

Moscú había anunciado previamente la "liberación total" del territorio sirio en poder del Estado Islámico, aunque esta organización yihadista conserva varias bolsas de resistencia en el país.