El BCE va a mantener el rumbo con un tono optimista sobre la economía

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Fráncfort (AFP)

El Banco Central Europeo presentará este jueves sus nuevas presiones económicas, un informe que los analistas esperan que tenga una óptica optimista, pero sin expectativas de que el emisor de señales de una nueva reducción del programa de estímulo.

Salvo que hayan sorpresas, el consejo de gobernadores, reunido en Fráncfort, debería presentar la quinta mejora consecutiva de sus proyecciones para la economía, tras el progreso de los indicadores en los últimos meses.

En octubre el emisor europeo encabezado por Mario Draghi destacó la "creciente confianza" de la institución en las perspectivas del crecimiento y de la inflación.

En sintonía con la Comisión Europea, que mejoró vigorosamente sus proyecciones para el PIB de la región, el BCE podría subir sus previsiones de crecimiento a un 2,1 para el próximo año y a un 1,8 para 2019, según las estimaciones de Frederik Ducrozet, economista de Pictet Wealth Management.

En septiembre la entidad había proyectado una expansión de 1,8% y 1,7%, respectivamente.

Del lado de la inflación, el indicador clave para calibrar la política económica de la zona euro, los mercados esperan un leve alza, pero que probablemente se deba a la cotización del barril de Brent, que oscila por encima de los 63 dólares, casi diez más que lo previsto por la entidad en su último informe.

- Statu quo -

Hasta ahora, la institución apuesta por un alza de los precios de 1,5% este año, una subida de 1,2% el año próximo para alcanzar 1,5% en 2019, un nivel todavía lejano al objetivo 2% a medio plazo, lo que augura que no habrá un cambio importante en la política monetaria.

En octubre, la entidad decidió prolongar este vasto programa de estímulos para la economía conocido como "QE" (Quantitative easing, alivio cuantitativo), aunque la compra de deuda que alcanza 60.000 millones de euros por mes, será reducida a 30.000 millones de euros mensuales entre enero y septiembre de 2018.

Las tasas de la BCE serán anunciadas a las 12h45 GMT y los expertos no proyectan cambios, por lo que la tasa directriz de la entidad se mantendrá en cero.

Según las previsiones, las entidades privadas deberían seguir pagando por dejar sus depósitos en las arcas del emisor, con una tasa de -0,40%.

- Moderación salarial -

El BCE, al recortar la dependencia de la economía del programa de estímulo, quiere evitar una subida súbita de las tasas de interés, lo que podría impulsar un alza del euro y ser contraproductivo para los precios.

Por este motivo, la primera subida de las tasas no debería producirse sino después del final del programa QE, una fecha que los economistas sitúan en la segunda mitad de 2019.

Al igual que otros grandes emisores, el BCE se enfrenta a un periodo largo de crecimiento y de mejora de los indicadores de empleo, sin que haya una correlación con el alza de los precios, como si ocurría en el pasado.

El alza de los salarios sigue siendo insuficiente para mejorar los indicadores de los precios, aunque la tasa de desempleo de la zona euro cayera por debajo del 9%, un mínimo no alcanzado desde 2009.

Sin embargo, el BCE cree que los factores que actualmente frenan la progresión de los salarios, entre ellos la moderación de las pagas para mejorar la competitividad, deberían comenzar a atenuarse progresivamente.