Los kurdos de Siria temen que EEUU los abandone a su suerte

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Qamishli (Siria) (AFP)

La guerra en Siria les ofreció una semiautonomía y la lucha contra los yihadistas los convirtió en niños mimados de EEUU, pero ahora los kurdos sirios sienten el viento en contra.

Washington anunció un futuro "ajuste" en el apoyo a las fuerzas kurdas después del desmoronamiento del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y la repatriación de 400 marines desplegados en Siria.

Analistas y ciudadanos kurdos temen que una desvinculación estadounidense se traduzca en una ofensiva de la vecina Turquía, enfurecida por el aumento de poder de los kurdos durante la guerra.

"Tenemos miedo de que EEUU nos abandone después del final de los combates contra el EI", declaró a la AFP Nada Abas, profesora de inglés de 30 años, en la ciudad de Qamishli (noreste), poblada mayoritariamente por kurdos. "Será un regalo para Turquía, porque no acepta que los kurdos tengan su propia fuerza: nos atacará", pronostica.

Se estima que los kurdos constituyen el 15% de la población siria. Durante décadas estuvieron oprimidos por el régimen del presidente Bashar al Asad, pero, tras el estallido de la guerra en 2011, aprovecharon para establecer una autonomía 'de facto' en los territorios que controlan en el norte y noreste del país.

En 2016, proclamaron una "región federal" y organizaron elecciones locales, además de introducir el kurdo como lengua en los colegios y de crear sus propias fuerzas de seguridad y sobre todo su propia milicia, las Unidades de Protección del Pueblo kurdo (YPG).

- 'Como una carta' -

Ankara considera a las YPG como un grupo "terrorista". En realidad, fueron la columna vertebral de la lucha contra el EI y pensaban que Washington era un aliado inquebrantable al ser EEUU el que puso en marcha una coalición internacional antiyihadista.

"La amenaza del EI sigue presente, no está acabado", recalca Nesrin Abdulá, portavoz de las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ), fuerza kurda exclusivamente femenina, refiriéndose a las células latentes y a los ataques esporádicos de yihadistas.

"Turquía también es una amenaza para el pueblo kurdo", añade. "Las fuerzas de la coalición deben quedarse para garantizar la seguridad y la estabilidad", estima la responsable.

Pero los yihadistas se encuentran en desbandada y sólo controlan pequeñas partes del territorio sirio, de modo que las cosas podrían cambiar.

"Tenemos miedo de EEUU", afirma Rafee Ismail, vendedor ambulante en Qamishli. "Desde hace tiempo, nos usa como una carta en sus manos. Cuando no le seamos útiles, nos olvidará", afirma este hombre de 37 años. "Tras lo ocurrido en Irak, nos dimos cuenta de que nosotros (los kurdos) todavía somos débiles", añade.

Washington denunció el referéndum de independencia de septiembre en la región autónoma del Kurdistán iraquí. Las autoridades centrales de Bagdad rechazaron la consulta y posteriormente sus tropas se apoderaron de los territorios disputados.

- ¿Protección rusa? -

En 2016, Turquía lanzó una ofensiva en Siria contra el EI y las YPG. "La principal amenaza para los kurdos en Siria es Turquía", confirma Nicholas Heras, experto del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense en Washington.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, "fue muy claro sobre este tema; una vez que los estadounidenses ya no estén allí, prevé aplastar a los kurdos de Siria", recuerda.

Una perspectiva que podría lanzar a los kurdos a los brazos de Rusia, gran rival de EEUU en la guerra en Siria.

Rusia, aliado del régimen de Bashar al Asad, ha dado señales de apoyo a esta minoría, afirmando que su aviación efectuó decenas de misiones de respaldo a las milicias kurdas en la lucha contra el EI, sobre todo en el este del país.

"Las relaciones entre las YPG y el Ejército ruso son muy especiales", recalca Heras. "Rusia es una garantía para los kurdos de Siria si EEUU los abandonase", afirma.

En la región kurda siria de Afrin (norte), fronteriza con Turquía y donde el EI no tiene ninguna presencia, los kurdos recibieron formación por parte de militares rusos.