Jacob Zuma, un líder incombustible marcado por los escándalos

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Johannesburgo (AFP)

Llegó aupado por los pobres y se va envuelto en sospechas. A sus 75 años, el presidente sudafricano, Jacob Zuma, dejará las riendas del gobernante Congreso Nacional Africano después de 10 años salpicados de escándalos de corrupción.

Seguirá al frente del país hasta las elecciones de mediados de 2019, pero "JZ", como se lo conoce, pronunciará su último discurso como jefe de partido ante sus tropas, reunidas de sábado a miércoles en Johannesburgo para elegir a un sucesor.

Días atrás, el jefe del Estado dijo sentirse "muy feliz" y prometió una "transición exitosa y tranquila", una tarea ardua debido a las divisiones internas.

Esta semana, el comentarista político Oscar Van Heerden lo acusó de dejar un partido y una economía "en ruinas".

Un triste balance difícilmente defendible incluso por sus incondicionales, pero a Jacob Zuma parece importarle poco.

En el Parlamento, desdeña con un gesto las acusaciones y responde a sus adversarios con sus famosas carcajadas, interpretadas como un desprecio.

Lo llaman el "presidente teflón", porque es como si las acusaciones resbalaran sobre Jacob Zuma, un político incombustible.

Su llegada a la cabeza del ANC es un ejemplo de ello.

A finales de 2007, logró echar de la dirección del partido a Thabo Mbeki (que lo había destituido de la vicepresidencia dos años antes por acusaciones de corrupción) y meses más tarde también lo privó de la jefatura del Estado.

- Escándalos -

Justo antes de las elecciones generales de 2009, la justicia renunció a procesar a Zuma, acusado de haber cobrado sobornos durante un contrato de armas.

El ANC ganó los comicios y él se convirtió en presidente del país.

Tres años antes fue absuelto en un juicio por violación.

Este fino estratega dotado de olfato político supo navegar en aguas revueltas. Incluso en 2016, que fue su "annus horribilis".

El presidente fue declarado culpable de haber violado la Constitución por haber pagado con dinero público las obras de remodelación de su residencia privada. Se vio obligado a desembolsar casi medio millón de euros.

En las elecciones municipales, el ANC obtuvo el peor resultado desde el advenimiento de la democracia en 1994.

Y un informe oficial sacó a la luz su polémica relación con una rica familia de empresarios de origen indio, los Gupta. En la actualidad la justicia amenaza con reavivar el caso del contrato de armas.

Hasta ahora, Zuma, primer jefe de Estado oficialmente polígamo, ha sobrevivido a todo: desde las mociones de censura hasta la revuelta en su propio partido.

- Promesas falsas -

Se casó seis veces, tiene cuatro esposas y una veintena de hijos. Está divorciado de la exjefa de la Unión Africana (UA) Nkosazana Dlamini Zuma, a la que apoya como candidata a sucederlo a la cabeza del ANC.

Está orgulloso de sus orígenes zulúes, le gusta bailar y cantar y tiene mucha paciencia, una cualidad desarrollada durante su paso por la cárcel bajo el apartheid.

De joven pasó diez años en la prisión de Robben Island, con Nelson Mandela. Allí se apasionó por el ajedrez.

Una vez liberado, Zuma se encargó de establecer las estructuras clandestinas del ANC en su región de origen y después partió al exilio.

Al final de los años 1980, dirigió los servicios de inteligencia de la organización.

Cuando el ANC fue legalizado, en 1990, él regresó a Sudáfrica y participó en las negociaciones que desembocaron en las primeras elecciones democráticas, en 1994, y en la victoria de su partido y de Mandela.

Fue ministro provincial y luego vicepresidente de la república, hasta su destitución en 2005.

Dos años después volvió al poder gracias al ala izquierda del ANC y a los sindicatos porque encarnaba las esperanzas de los más pobres. Pero sus promesas de reformas "radicales" se han quedado solo en palabras.

Los veteranos del partido culpan de ello a Zuma: "Dejó caer al ANC, a nuestro pueblo y a nuestro país".