Poderosa exlider magisterial mexicana obtiene prisión domiciliaria

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México (AFP)

Elba Esther Gordillo, exlider magisterial mexicana detenida desde 2013 por delitos como defraudacíón y lavado de dinero, fue trasladada este sábado a su casa luego de que un juez le concedió la prisión domiciliaria por su avanzada edad y delicada salud.

En la madrugada, Gordillo, de 72 años, viajó en una ambulancia rodeada de una fuerte de seguridad a su domicilio, en el lujoso barrio capitalino de Polanco, del que no podrá salir y en el que estará bajo vigilancia, se observó en televisoras locales.

"La justicia prevaleció y determinó con sentencia firme que procede la prisión domiciliaria por tratarse de un adulto mayor con enfermedad crónico degenerativa", dijo a Radio Fórmula Marco Antonio del Toro, abogado de Gordillo, quien llevaba dos años peleando la prisión domiciliaria.

La exlíder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el mayor de América Latina con 1,4 millones de afiliados, fue sometida a distintos tratamientos médicos, estuvo recluida en una torre médica de un penal femenil de la capital y desde hace unos meses estaba en un hospital.

Gordillo, que fue líder del sindicato 23 años, fue detenida en febrero de 2013 acusada de defraudación fiscal, lavado de dinero y delincuencia organizada, relacionado con cuatiosos recursos del magisterio.

La prisión domiciliaria se produce luego de que el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) formó una coalición para la presidencial de 2018 con Nueva Alianza, fundado por Gordillo y cuyo voto puede ser decisivo en una elección cerrada por su capacidad de movilizar politicamente al magisterio.

El precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, rechazó que esto tenga un matiz electoral. "Se está aplicando la ley y eso no tiene nada que ver con lo que estamos viendo en lo político", dijo a la prensa.

Gordillo, una exmilitante del PRI, fue uno de los personajes más poderosas de la política mexicana que puso en jaque a algunos gobernantes.

Apoyó a gobiernos del conservador Acción Nacional (2000-2012) por lo que su captura, a unos meses de que el PRI recuperara la presidencia, fue interpretada como una venganza política.