Los independentistas catalanaes afrontan divididos una campaña anómala

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Bruselas (AFP)

Con un candidato pronunciando discursos por videoconferencia desde Bélgica y otro enviando cartas desde la prisión, el independentismo catalán vive una campaña completamente anómala hacia las elecciones regionales del 21 de diciembre, que hacen aflorar sus divisiones internas.

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, presidente y vicepresidente del gobierno catalán cesado por el gobierno español, se vieron obligados a pensar alternativas a una campaña electoral habitual en estos comicios, en los que se enfrentan por presidir la región pero con escasas posibilidades, vista su situación judicial.

El primero, en Bélgica, será detenido si vuelve a España y el segundo se encuentra en prisión, en base en ambos casos a una investigación judicial por rebelión, sedición y malversación por impulsar el proceso que condujo a una declaración unilateral de independencia el 27 de octubre.

- Tribunales, tuits y pantallas gigantes -

Después de que el gobierno español tomara bajo su tutela la autonomía catalana, Puigdemont decidió poner rumbo a finales de octubre a Bélgica, un país reputado por acoger numerosas personalidades en el exilio, con el objetivo de demostrar que en España están sometidos a un "juicio político".

"La estrategia de poner el foco en la escena internacional (...) ha sido finalmente útil", celebró exultante desde Bruselas el 6 de diciembre, un día después que la justicia española retirara la orden europea de extradición contra él y cuatro exconsejeros de su gobierno.

Reivindicándose en "presidente legítimo" de los catalanes con el paso de los días, el candidato de Juntos por Cataluña, una lista de miembros de su partido PDeCAT (derecha) con independientes, empezó su remontada en los sondeos electorales, acercándose a sus exsocios de ERC (izquierda).

"Nosotros votamos Izquierda Republicana (ERC), pero nuestro presidente es Puigdemont", decía Eli Baró, de 40 años y procedente de Pineda de Mar, quien participó en la manifestación de más 45.000 independentistas en Bruselas, donde Puigdemont se dio un baño de masas el 7 de diciembre.

Puigdemont interviene en los mitines de campaña por videoconferencia, con tuits diarios y con algunas entrevistas a los medios catalanes.

- Barrotes, cartas y llamadas -

Peor lo tiene ERC, con Junqueras encarcelado desde el 2 de noviembre. "Nuestra capacidad de influencia en los ciudadanos es muy reducida. No podemos ir a debates, ni dar entrevistas, ni ir a platós de televisión", lamenta su mano derecha, Raül Murcia.

Su principal participación es escribir artículos desde la celda, que envía a sus asesores por carta. Pero "es abrumadoramente complicado hacer campaña", reconoce Murcia.

La coordinación es complicada, ya que desde la cárcel de Estremera, cerca de Madrid, solo puede hacer diez llamadas por semana de cinco minutos cada una. "De estas, ocho son para su pareja y una para mí", explica.

Murcia explica que toma "rápido" notas de lo que le dice y esas "instrucciones" las pasa a continuación a la número dos del partido, Marta Rovira, sobre quien recae el peso de una campaña en la que la ausencia de su principal candidato parece haberles pasado factura.

ERC empezó la campaña como líder indiscutible en las encuestas, que ahora pronostican un mano a mano con el partido Ciudadanos, dirigido por la líder de la oposición Inés Arrimadas, quien podría beneficiarse de la lucha fratricida para alzarse con la victoria.

- Un color en común -

Ambas formaciones independentistas compiten por el mismo saco de votos y el pacto de no agresión, que dominaba a principios de la campaña, se evaporó, con ataques directos entre las dos candidaturas.

Uno de sus puntos en común es el color amarillo que lucen en lazos prendidos en la ropa como símbolo de su llamaiento a liberar a los "presos políticos" independentistas y cuya ubicación en edificios de la administración prohibió la Junta Electoral Central.

Carles Mundó, miembro del gobierno cesado y encarcelado hasta la semana anterior, descartó recientemente que Puigdemont pueda repetir a ser presidente, calificando, en un mitin de ERC, de simple "deseo" que vuelva para "ejercer su cargo".

"Jugar a que pueda haber otro presidente es aceptar que Rajoy nos puede cambiar el presidente", respondió poco después el exportavoz del gobierno Jordi Turull, liberado junto a Mundó e integrante de la candidatura de Juntos por Cataluña.

Puigdemont dejó recientemente abierta la puerta a volver para un eventual debate de investidura, antes de criticar la "paradoja" que sería "salir del parlamento esposado" tras el "debate de investidura", quizás rumbo a la misma prisión en la que permanece su vicepresidente y ahora rival.