En la ciudad iraquí de Basora, vuelven las bodas en el río

Anuncios

Basora (Irak) (AFP)

Al ritmo de panderetas y trompetas, Husein Ali Jabar estrecha la mano de su prometida para ayudarla a entrar en el barco en el que se disponen a celebrar su boda, frente a la ciudad iraquí de Basora.

Por primera vez desde la guerra entre Irak e Irán (1980-1988), el lunes se celebró una boda en el Shatt al Arab -"río de los árabes"-, el largo estuario común al Tigris y el Éufrates que baña la gran ciudad del sur de Irak.

A bordo de la pequeña lancha, los novios llevan cada uno una gorra de capitán. Sus invitados se reparten entre otros cuatro barcos, en los que podrán bailar y cantar.

"En la ciudad todos recuerdan las bodas que se celebraban antaño en el río", asegura Talib al Bdairy, portavoz de la Compañía General de Transportes Marítimos, que depende del ministerio de Transportes.

"Por eso tuvimos la idea de volver a proponer esta actividad", añade. "Queremos reproducir los maravillosos recuerdos de esa época, pero con barcos modernos que ofrecen una mayor seguridad".

En la primera boda de esta nueva etapa, la compañía no le cobró nada al novio porque su padre falleció este año en los combates contra los yihadistas del grupo Estado Islámico en Mosul, en el norte del país. Pero para las siguientes, cada persona deberá pagar 2.000 dinares, cerca de 1,5 dólares.

- Evita 'los disparos al aire'-

El capitán Abdel Amir Jasem explica que la flota para las bodas se compone de cuatro barcos grandes que pueden acoger a 40 personas y uno más pequeño para los novios, con dos naves de emergencia.

Durante el crucero, que dura cerca de una hora, los invitados disfrutan de la fiesta: las mujeres, de las cuales algunas llevan velos, y los hombres bailan al son de la música oriental.

Cerca de ahí, el novio da unos pasos de baile en la lancha decorada con globos, guirnaldas y una bandera iraquí. Fue él, Husein Ali Jabar, jornalero de 20 años, quien tuvo la idea de casarse de esa forma original.

"Le recomiendo a la gente que elija este tipo de fiesta. Una boda en el río hace feliz a la gente, tanto los novios como los invitados, todo el mundo se divierte", asegura. "Es mejor que estar en los atascos de la ciudad", donde viven más de dos millones de habitantes.

El tío del novio, Karim Mohamed Jabar, también le encuentra otra ventaja a la boda en el río. "Además de los atascos, este tipo de boda permite evitar los disparos al aire, que aquí son a menudo la forma de celebrar un acontecimiento feliz y que acaba a menudo en tragedia", dice.

Hasta la futura suegra, Um Ahmed, que viste ropa negra, parece encantada. "Todo el mundo estaba contento con la idea de celebrar la boda en un barco", dice.