Macron celebra sus 40 años con una espectacular recuperación en los sondeos

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París (AFP)

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, no podía haber deseado un mejor regalo por sus 40 años. Tras una caída de popularidad en los primeros meses de su gobierno, el mandatario más joven de la historia del país, está en alza en las encuestas.

Un estudio de opinión publicado este martes muestra que el 54% de los franceses estima que el líder centrista es "un buen presidente". Un salto de nueve puntos, en apenas un mes, "inédito" según la encuestadora, que lo describe como el "primer presidente que recupera su popularidad después de haberse hundido en los sondeos".

"Macron ha recobrado la confianza [de los franceses], algo que nunca habíamos visto antes" ya que por lo general "la aprobación de los mandatarios caía y no volvía a subir", explica a la AFP el politólogo Pascal Perrineau.

El inicio de la presidencia de Macron, cuya llegada al poder en mayo con un movimiento de apenas un año de existencia revolucionó la política francesa, se topó con el escepticismo de una parte de los franceses.

Pero, desde entonces, el exbanquero de negocios ha logrado implementar una primera serie de reformas liberales sin apenas resistencia y ha consolidado su reputación internacional.

- Ocupar el vacío -

A nivel nacional, "los franceses admiten que cumple con sus promesas, que hace lo que dijo que haría durante la campaña", estima Chloé Morin, especialista de la opinión pública en la Fundación Jean Jaurès.

En el plano internacional, el joven presidente, que cumplirá 40 años el jueves, se ha implicado activamente en la batalla contra el cambio climático, en la integración europea y en crisis en Medio Oriente, ocupando así el vacío dejado por el presidente de EEUU, Donald Trump, o la canciller alemana, Angela Merkel, debilitada en su país.

"Los franceses están volviendo a amar a Francia, que ha regresado al primer plano de la política internacional", afirma Pascal Perrineau.

En cuanto a su relativa corta edad, Macron ha convertido este elemento "en un recurso", haciendo hincapié en el lado positivo de su juventud, explica el profesor Julien Longhi, experto en lenguaje, quien recalca en su discurso el uso recurrente de palabras como "innovación, dinamismo o renovación".

Emmanuel Macron forma parte de un movimiento mundial que ha propulsado al poder a líderes jóvenes como Matteo Renzi en Italia, Justin Trudeau en Canadá o, más recientemente, Sebastian Kurz en Austria. Y como dijo recientemente a Time Magazine, quiere "ser un líder de esta nueva generación de líderes".

Su edad le sirve también para dirigirse a la juventud con una franqueza inédita entre los presidentes franceses, casi como si fuese uno más de ellos. "Como ustedes, soy de una generación que nunca conoció a África colonizada", dijo hace poco ante 800 estudiantes de Uagadugú, durante su primera gira africana.

- 'Millenial' -

Su juventud salió también a la luz cuando en una visita a la Guayana francesa reconoció el olor del cannabis. "Hay algunos aquí que no fuman solo cigarrillos. Todavía tengo una buena nariz", dijo en tono ligero mientras visitaba un barrio de Cayenne.

Para el sociólogo Remy Oudghiri, este dirigente que posa con sus dos móviles en su foto oficial y trabaja como si estuviera en una 'start-up' tiene todas las características de un 'millenial', las personas nacidas entre 1980 y 2000.

Pero, al mismo tiempo, Macron emplea también "un lenguaje pulido, incluso anticuado, que podría usar una persona mayor". "Se muestra a la vez como alguien joven pero maduro" para no ser "tachado de alguien inexperimentado", señala Julien Longhi, según el cual su esposa, Brigitte, 24 años mayor que él, "contribuye a alimentar esa impresión de madurez".

Pero, a pesar de todo esto, Macron no ha logrado deshacerse de la etiqueta de "presidente de los ricos" blandida por sus opositores. Y la celebración de su cumpleaños el pasado fin de semana en el castillo de Chambord, donde vivió el rey francés Francisco I, no ayudó a calmar las críticas.

Tiene también por delante otros desafíos, con una serie de reformas previstas para el próximo año, que incluye cambios sensibles sobre el subsidio de desempleo, que podría sacar a las calles a miles de huelguistas.