Marta Rovira e Inés Arrimadas, cara y cruz del conflicto político catalán

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Barcelona (AFP)

Desde posiciones diametralmente opuestas, el independentismo catalán y la unidad de España, Marta Rovira e Inés Arrimadas han protagonizado las campañas de los dos bloques enfrentados en las elecciones regionales del jueves en Cataluña.

Ambas podrían convertirse en la primera mujer en dirigir Cataluña, aunque los obstáculos no serán pocos.

- Marta Rovira -

Nacida hace 40 años en Vic, en el centro de Cataluña, esta exabogada se destacó como una de las defensoras más recalcitrantes del soberanismo y del referendo de autodeterminación del 1 de octubre, prohibido por inconstitucional por la justicia española.

Concurre en tanto que número dos de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Como su líder, el ex vicepresidente catalán Oriol Junqueras, está en prisión provisional por su papel en el proceso secesionista, podría acabar ocupando ella la presidencia o al menos encargarse del día a día si su partido se impone en los comicios y forma una coalición.

El camino sin embargo no se anuncia fácil. Más allá del resultado electoral, la justicia podría cruzarse también en el camino de esta licenciada en Derecho y Ciencias Políticas, casada y con una hija.

Recientemente, el Tribunal Supremo ordenó extender la investigación sobre el desafío separatista a toda la cúpula secesionista. La medida puede afectarle ya que ella habría formado parte de un comité estratégico encargado de impulsar el referendo ilegal.

Durante la campaña, Rovira causó un gran revuelo al afirmar, sin aportar pruebas, que el Gobierno central de Mariano Rajoy había amenazado con "muertos en las calles" si los secesionistas declaraban la independencia unilateralmente, cosa que estos hicieron el 27 de octubre.

Rovira, cuyo abuelo materno fue alcalde de un pequeño pueblo catalán durante la dictadura franquista (1939-1975), no se retractó y dijo con su afirmación "poner información encima de la mesa".

También dio que hablar cuando el 2 de noviembre se echó a llorar ante las cámaras, después del encarcelamiento de Junqueras.

En un cara a cara con Arrimadas, reconoció que nunca ha quedado para tomarse un café con su rival en el Parlamento de Cataluña, donde ambas eran diputadas en la legislatura saliente.

Eso sí, le reconoce a la candidata de Ciudadanos que, en tanto que mujer, "está rompiendo un techo de cristal que hay en política". "Eres una mujer valiente", le dijo a su vez Arrimadas.

- Inés Arrimadas -

Natural de la localidad andaluza de Jerez de la Frontera, en el sur de España, y casada con un expolítico nacionalista catalán, comparte con Marta Rovira un ascenso fulgurante en su partido, Ciudadanos, al que se adhirió en 2011 después de trabajar en el sector privado.

Emergió como líder en Cataluña, al tiempo que Albert Rivera, fundador del partido, daba el salto a Madrid para afianzar la vocación nacional de Ciudadanos, nacido como formación de ámbito catalán en 2006 para oponerse al nacionalismo y luchar contra la corrupción.

Durante el proceso secesionista, ha sido uno de sus principales azotes. Acusó a los independentistas de preparar un "golpe a la democracia" imponiendo su proyecto a la mitad de los catalanes que no lo desea.

Como líder de la oposición desde 2015, se destacó además por su sentido de la formulación, tachando la reivindicación soberanista de "monotema".

Frente a un nacionalismo que califica de "excluyente", se presenta como la representante de cientos de miles de españoles que emigraron desde otras regiones para trabajar en Cataluña y que contribuyeron así a su riqueza.

A sus 36 años, aspira a "poner fin al proceso" independentista, con apoyo del conservador Partido Popular y de los socialistas. No lo tendrá fácil, ya que el candidato socialista, Miquel Iceta, también alberga ambiciones presidenciales.

Andrés Rodríguez Benot, catedrático de derecho internacional privado en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, cuenta una anécdota curiosa de cuando ella estudiaba allí Derecho y Administración de Empresas.

Arrimadas, "una alumna brillante" aunque "reservada", detectó que algunos compañeros estaban falseando sus certificados de idiomas para lograr una beca Erasmus. Ella lo denunció al rectorado, que corroboró los hechos y sancionó a esos alumnos.

"Es una persona muy estricta y muy legalista", asegura el profesor. "Con ella, olvídate de la palabra corrupción".