Las protestas en el Kurdistán iraquí siguen pese al despliegue policial

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Solimania (Irak) (AFP)

El enojo de los manifestantes con los partidos en el Kurdistán iraquí, a los que acusan de corrupción e impericia, se mantenía vivo este miércoles a pesar del imponente despliegue de las fuerzas de seguridad.

Los manifestantes prendieron fuego a las sedes de la formación Goran y de otras dos más pequeñas, el Partido Socialdemócrata y el Partido Comunista del Kurdistán, en las localidades de Rania, donde los guardias no intervinieron, y en la de Qalat Diza, ambas en la provincia de Solimania, según testigos.

La víspera habían incendiado las sedes de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y de la Unión Islámica de Rania; y habían muerto por disparos cinco manifestantes durante los enfrentamientos con la policía, que también dejaron más de 70 heridos.

Ante esta crisis sin precedentes, el partido Goran, que cuenta con diez ministros, y el Grupo Islámico, con dos, anunciaron su salida del Ejecutivo regional de Nechervan Barzani, que tiene 21 miembros.

Desde el inicio de las protestas el lunes, al menos 15 sedes de partidos políticos y una alcaldía fueron incendiados. Los manifestantes acusan al gobierno de corrupción y piden su caída.

"Quemamos las sedes de los partidos porque forman parte del gobierno y son responsables de los sufrimientos económico y político que sufre el pueblo kurdo", afirmó a la AFP un activista en Solimania que rechazó ser identificado por motivos de seguridad.

"Los ciudadanos kurdos quieren mostrar que están desesperados por la acción de todos los partidos que llevaron al Kurdistán al fracaso", añadió.

- Comercios cerrados -

Para intentar evitar los enfrentamientos, vehículos de policías provistos de ametralladoras, policías antidisturbios y camiones con cañones de agua tomaron posiciones en los principales puntos de Solimania, capital de la provincia homónima.

Muchos comercios estaban cerrados cerca de la plaza del Serrallo, en el centro de la ciudad, donde se reunieron en los dos últimos días miles de manifestantes.

Según organizadores de las protestas, las fuerzas de seguridad detuvieron a personas sospechosas de estar detrás de las manifestaciones.

La región autónoma, que hace poco aún se mostraba orgullosa por su riqueza y estabilidad mientras que el resto de Irak se sumergía en el caos, se encuentra actualmente en una situación dramática.

El referéndum de independencia del 25 de septiembre promovido por el expresidente Masud Barzani, pero rechazado de plano por el poder central de Bagdad y la comunidad internacional, acabó en fiasco a pesar de la masiva victoria del 'sí'.

Barzani dejó la presidencia del Kurdistán en noviembre. El Parlamento kurdo realizó después un reparto provisional de sus poderes de aquí a la elección presidencial, cuya fecha aún no se fijó.

- "Sentimiento de traición" -

La región estaba acribillada por las deudas desde que el precio del petróleo empezó a caer en 2014, pero el golpe más duro llegó cuando, tras el referéndum, las fuerzas del poder central se hicieron con las zonas disputadas, como la rica provincia petrolera de Kirkuk.

Como resultado, el Kurdistán perdió la mitad de su producción. Según habitantes de Erbil, la capital del Kurdistán, los salarios se redujeron a la mitad hace meses y se pagan de forma irregular.

Y con la llegada del invierno, el precio del fuel aumentó con fuerza. Apenas hay cuatro horas del electricidad al día y la gente no tiene forma de pagar el abono al generador colectivo.

"La gente tiene un sentimiento de traición, de derrota y de humillación y responsabilizan a los partidos", aseguró el geógrafo Cyril Roussel, especialista en el Kurdistán iraquí.

En su opinión, "Bagdad espera la bancarrota de la región para iniciar negociaciones desde una posición de fuerza". El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, afirmó que su Gobierno no podía pagar el salario de los funcionarios en el Kurdistán debido "a la corrupción existente".