En Alepo, miles de personas celebran la "victoria" del régimen sirio

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Alepo (Siria) (AFP)

Jumaa Sabuh perdió a su hijo en los combates con los rebeldes que devastaron Alepo. El jueves, como miles de habitantes de la segunda ciudad de Siria, celebraba en las calles la victoria del régimen hace un año.

"Claro que estuve triste por mi hijo Ibrahim. Pero la alegría de la victoria eclipsó la tristeza", cuenta el quincuagenario de rostro arrugado, que sujeta un retrato del joven, que murió en combate en 2014.

Miles de personas se congregaron este jueves en el centro de Alepo para participar en los festejos organizados por las autoridades para conmemorar la victoria del régimen de Bashar al Asad, que anunció el 22 de diciembre de 2016 la reconquista total de la metrópolis del norte de Siria.

Tras una ofensiva militar respaldada por la aviación rusa, el poder de Damasco logró expulsar a los rebeldes, que controlaron los barrios orientales de la ciudad durante cuatro años.

"Hemos ofrecido muchos mártires para lograr la seguridad", dice Sabuh, que viste una chilaba y se cubre el pelo con una tradicional kufiyya de cuadros.

Otros dos hijos suyos siguen en las filas del ejército.

Cerca de la plaza Saadallah al Jaberi, en el centro de Alepo, antaño uno de los frentes más feroces entre el sector rebelde y los barrios controlados por el régimen, miles de personas se reunieron para admirar un desfile militar.

Cientos de familiares de soldados muertos caminaron llevando el retrato de un hijo o un hermano fallecido en combate.

- Alegría insustituible -

Hombres, mujeres y niños de todas las edades enarbolaban retratos del presidente Asad, banderas sirias o pancartas con mensajes de homenaje para el ejército.

Durante cuatro años, Alepo, la capital económica de Siria, estuvo dividida en dos. Los barrios orientales, conquistados por los rebeldes a mediados de 2012, guardan las cicatrices de los combates y los bombardeos, con destrucciones visibles en cada esquina.

Decenas de miles de habitantes de las zonas rebeldes fueron evacuados, en espacio de unos días, antes del anuncio del régimen.

Los célebres lugares turísticos de la ciudad -el mayor zoco abierto del mundo y la Ciudad Vieja, inscrita en el patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco- quedaron en ruinas.

Aunque sufrió el impacto de los cohetes lanzados por los rebeldes, el oeste de Alepo muestra menos daños que el este.

La vida regresa lentamente a la localidad. La electricidad y el agua se han restablecido casi por completo en todas partes, y muchas calles se han vuelto a asfaltar tras retirar los numerosos escombros que dejaron los combates.

Nuhaida Turun también perdió a su hijo soldado en 2013, en un ataque contra un puesto militar en la provincia central de Homs.

"Hemos tenido que pagar un alto precio (...) Hemos perdido a nuestros hijos, pero, a pesar de ello y de las destrucciones, nuestra alegría con la victoria es insustituible", asegura esa ama de casa de 49 años.

- 'Sacrificios, sangre y sufrimiento' -

Antes del comienzo de las celebraciones, dos civiles murieron por fuego de artillería rebelde en Alepo, según la agencia de prensa oficial Sana.

En el centro de la plaza Saadallah al Jaberi, una inmensa foto muestra la ciudadela antigua de la ciudad al lado del presidente Asad con la siguiente frase: "Alepo, la niña de mis ojos".

"La victoria no se obtiene fácilmente, exige sacrificios, sangre y sufrimiento", dice Abdel Razzak Mehanna.

El joven de 28 años sabe de qué habla. Lleva el retrato de sus tres hermanos. Uno de ellos, militar, murió en combate. Los otros dos fallecieron víctimas de obuses rebeldes.