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Mundial de fútbol: la expansión de 48 equipos a partir de 2026

© Maxim Shemetov, Reuters | Vista general de la Copa del Mundo de fútbol durante el sorteo del Mundial de Rusia 2018 en el Palacio del Kremlin, en Moscú, el 1 de diciembre de 2017.

Texto por Federico Cué Barberena

Última modificación : 08/01/2018

En enero 2017, la FIFA aprobó un cambio sustancial en el formato de la Copa del Mundo, que despertó tanto elogios como críticas. La medida tiene alcances deportivos, políticos, económicos y de desarrollo del fútbol.

La principal modificación es el aumento de la cantidad de equipos participantes: de los 32 actuales, que se mantendrán en las ediciones de Rusia 2018 y Catar 2022, pasarán a 48 en el Mundial de 2026, cuya sede se definirá durante la próxima Copa del Mundo en junio de 2018.

Con el objetivo de no sobrecargar los ya abarrotados calendarios del fútbol internacional, la FIFA dispuso que los 48 equipos se dividan en 16 grupos de 3 conjuntos en la primera fase. De esa manera, cada selección participante tendrá dos partidos asegurados y necesitará la misma cantidad de encuentros que en la actualidad –siete- para consagrarse campeón del mundo.

© France 24

La repercusión estará en el desarrollo del torneo, sobre todo en la primera fase: la cantidad de partidos pasará de 64 a 80, aunque se mantendrán los 32 días de competencia. El resultado serán jornadas que pueden albergar hasta 4 encuentros durante la fase de grupos.

Los dos ganadores de cada grupo avanzarán a los dieciseisavos de final, instancia en la que comenzarán los cruces eliminatorios. Así, se irán disputando las rondas de octavos, cuartos, semifinales y la final, además del tercer puesto.

Otro de los focos de discusión estaba puesto en el reparto de los cupos. Y allí resultaron favorecidas las confederaciones más numerosas, aunque no tan competitivas: África (CAF) pasará de 5 a 9 cupos y medio (éste correspondiente a un equipo que deberá jugar su clasificación en un repechaje de seis selecciones, que se disputará en el país organizador del Mundial); Asia (AFC) subirá de 4,5 a 8,5; y Oceanía (OFC), que hoy sólo tiene un puesto en la repesca para intentar llegar a la Copa del Mundo, tendrá por primera vez un clasificado directo y un lugar para la reválida.

Por su parte, Europa (UEFA) pasará de 13 a 16 cupos, Sudamérica (CONMEBOL) irá de 4,5 a 6,5 y Centro, Norteamérica y el Caribe (CONCACAF) ascenderá de 3,5 a 6,5.

Uno de los debates planteados en torno al nuevo formato es cómo afectará el nivel de la competencia. Al respecto, la representante de CONMEBOL en el Consejo de la FIFA –principal órgano ejecutivo de la institución-, la abogada ecuatoriana María Sol Muñoz, consideró que “era justo” que se incluyeran más equipos dado el crecimiento en la cantidad de afiliados a la FIFA y aseguró que la competencia “será más interesante”.

Miradas encontradas entregaron dos entrenadores. Por un lado, el mexicano Jacques Passy, estratega de la selección de San Cristóbal y Nieves (un país compuesto por dos islas en el norte de las Antillas) aseguró que el nuevo formato “es una idea magnífica” y servirá para “acortar brechas” entre los países, a la vez que aclaró que “la competencia no se va a desprestigiar” por la inclusión de más selecciones.

Por su parte, el colombiano Jorge Luis Pinto, de último paso por el equipo nacional de Honduras, se mostró en contra de la ampliación porque, para él, el Mundial ya ha perdido “mucho interés y presencia” en la fase de grupos y calificó de “caos” el formato de zonas de 3 equipos.

Afianzar su poder con el respaldo de asociaciones menores, otro impulso de Infantino para la reforma

El estatuto otorga a cada asociación miembro un voto a la hora de tomar decisiones en el marco del Congreso. Una de ellas es la elección de autoridades. Para los críticos de la expansión de la cantidad de equipos en el Mundial, la necesidad de afianzar su poder mediante la simpatía de los países con menor tradición futbolística fue uno de los motivos que llevaron al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a promover la reforma.

Para Alejandro Casar González, periodista de La Nación Deportes de Argentina, Infantino “necesita obligatoriamente el favor de los países que votan”. “Él llegó a la FIFA sin poder real y más como un efecto de inercia por el ‘FIFA Gate’ que por sus propias condiciones de gestión. Entonces, necesita darles alicientes a países asiáticos y africanos para que confíen en él”, aseveró.

Otra cuestión que estuvo en el eje de las críticas es el corto tiempo y las formas en las que FIFA llevó a cabo esta decisión. Para la Asociación de Clubes Europeos (ECA), la medida se ejecutó en forma apresurada y motivada por presiones políticas.

Al respecto, Muñoz admitió que “el cambio ha sido propuesto con algo de rapidez” pero sostuvo que “es parte de la modernización de la FIFA adaptarse a los tiempos actuales” y que “era justo hacer un cambio eficaz y veloz para estar a tono con los cambios que se necesitan en el fútbol”.

Con la expansión, FIFA sale en busca de nuevos mercados y mayores beneficios

El incremento de la cantidad de equipos generará para FIFA una suba en los ingresos por la Copa del Mundo, correspondientes a derechos de televisión, venta de productos y demás conceptos.

Según Muñoz, el Consejo tuvo en cuenta “el beneficio económico” al momento de analizar la conveniencia de las modificaciones.

Por su parte, Casar González aseguró que FIFA busca ampliar su campo de acción y llegar a mercados potenciales en países que no tienen gran tradición o nivel futbolístico. La expansión les abre las puertas para tener más posibilidades de disputar un Mundial.

“Si China o India, que son mercados emergentes con millones de personas, clasifican al Mundial, los derechos audiovisuales se van a cotizar mucho más. Y si comparamos los auspiciantes que tenía el Mundial en Brasil con los que tiene en Rusia, hay una merma importantísima. Esos ingresos disminuyeron y, de alguna manera, la FIFA tiene que compensar esa pérdida y nada mejor que hacerlo con su principal activo, la venta de derechos de televisión”, subrayó.

© France 24

La promesa de fomentar el desarrollo del fútbol en países no tradicionales

Por último, entre las motivaciones de la expansión del Mundial, FIFA anticipa que con más fondos y mejores posibilidades de acceder a la Copa del Mundo, los países no tradicionales tendrán mayores incentivos para favorecer el desarrollo del fútbol.

Muñoz señaló que “al tener mayores ingresos, FIFA podrá llevar adelante más proyectos” dentro de los programas de desarrollo “Forward”. “La idea siempre es mejorar, desarrollar el fútbol a nivel mundial”.

Por su parte, tanto Passy como Pinto expresaron su deseo de que el incremento de la cantidad de equipos en el Mundial abra las puertas a un crecimiento del deporte en naciones más alejadas en el mapa futbolístico.

Casar González compartió esa visión, aunque fue más moderado en cuanto a los efectos: “Es cierto que los países de menor desarrollo tendrán un aliciente a las plazas para el Mundial más al alcance de la mano, los va a obligar a dar un plus. Pero no va más allá de una cuestión anímica. En definitiva, al fútbol hay que desarrollarlo desde las bases y siempre hay que pensarlo a largo plazo. Pensar en 2026 es demasiado pronto para países sin tradición mundialista”.

Primera modificación : 03/01/2018

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