Los comerciantes reconstruyen la ciudad vieja de Mosul sin ayuda de Bagdad

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Mosul (Irak) (AFP)

Hartos de esperar una ayuda de Bagdad que no llega, comerciantes del mercado de Bab al Saray, en la ciudad vieja de Mosul, se pusieron manos a la obra para reconstruir las tiendas, una tarea colosal.

Después de meses de silencio, llegó el ruido de los taladros y de los bulldozers que retiran los escombros en medio de un panorama desolador.

"Fui el primero en abrir mi comercio hace dos meses después de haberlo limpiado con la ayuda de otros comerciantes", declara Zanun Yunes Rajab, un herrero de 44 años.

Para sacar los escombros acumulados en la calle, este padre de cinco hijos pagó, como cada uno de sus colegas, 25.000 dinares, o sea 20 dólares. Otro tanto hicieron en las calles aledañas, las de los carpinteros o de las tiendas de ultramarinos. A ellos tampoco les ayudó el Estado.

- Todavía peligroso -

El mercado presenta las cicatrices de nueve meses de combates encarnizados que acabaron en julio con la expulsión de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) de esta zona, su bastión en Irak.

Parte del mercado es de la época de los omeyas, hace 13 siglos. No queda gran cosa de lo que fue antes de la guerra, cuando bullía de animación. Los escaparates están rotos, los techos desplomados, las vigas de madera desencajadas, las callejuelas obstruidas y las mercancías fueron saqueadas.

El mercado se encuentra en la orilla oeste de Mosul (una ciudad partida en dos por el Tigris). Es la parte más dañada por los bombardeos aéreos.

En un laberinto de callejuelas se instalaron distintos oficios, como los latoneros o los vendedores de especias, café, carbón, ropa o dulces.

Las puertas que daban al mercado quedaron pulverizadas y es difícil, además de peligroso, aventurarse en él por mucho que los agentes de seguridad se esfuercen en afirmar lo contrario.

Hay minas y otros artefactos bajo los escombros, y cuerpos en estado de putrefacción.

Esto no ha disuadido a los comerciantes de hacer revivir el barrio, uno de los últimos reconquistados por las fuerzas gubernamentales durante el verano.

"No hemos esperado al ayuntamiento porque es demasiado lento y seguramente tardará todavía meses" en adoptar un plan para Mosul, explica a la AFP Abu Ahmed, vendedor de especias de 33 años.

El alcalde, Zuhair al Araji, alega que dispone de "pocos medios" porque los yihadistas robaron o destruyeron parte de sus equipamientos.

- 'Nuestra alma' -

"Sólo contamos con nosotros mismos porque el gobierno central no tiene por ahora ningún plan para la reconstrucción de Mosul", dijo a la AFP.

Todavía hay sectores sin suministro eléctrico ni agua, y carreteras inutilizables. El alcalde pone como ejemplo que los empleados municipales no tienen vehículos suficientes para trabajar. "De los 1.800, no quedan más que 300", explica.

En el mercado de Bab al Saray, los voluntarios se afanan en hacer avanzar las obras. Abu Nabil tiene 65 años, casi tantos como los que lleva en la tienda de alfombras más antigua de la ciudad vieja de Mosul, transmitida de padre a hijo.

Cansado de esperar desde el anuncio en julio de la "liberación" de Mosul, decidió tomar cartas en el asunto.

"No imagino la vida sin mi trabajo y mi tienda, así que hoy la limpio y comienzo a traer todo lo que puse a resguardo antes de los combates", afirmó a la AFP. "Nuestra tienda es nuestra alma, sin ella no podemos vivir tranquilos".