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La presidencia palestina dice que Jerusalén "no está en venta"

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Ramala (Territorios Palestinos) (AFP)

La presidencia palestina afirmó este miércoles que "Jerusalén no está en venta", respondiendo a la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de cortar la ayuda financiera estadounidense de 300 millones de dólares a los palestinos, a los que acusa de rechazar negociaciones con Israel.

"Jerusalén es la capital eterna del Estado de Palestina y no está en venta a cambio de oro o de millones", dijo a la AFP Nabil Abu Rudeina, el portavoz de la presidencia palestina, en referencia a la decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Los palestinos no cederán ante el "chantaje" de Estados Unidos, avisó también este miércoles una responsable palestina. "No cederemos ante el chantaje (...) Ahora él [el presidente Trump] se atreve a acusar a los palestinos de las consecuencias de sus acciones irresponsables", afirmó Hanan Ashrawi, una responsable de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

"Pagamos a los palestinos CENTENAS DE MILLONES DE DÓLARES cada año y no recibimos ningún reconocimiento ni respeto", tuiteó Trump el martes. "Pero, como los palestinos ya no están dispuestos a conversaciones de paz, ¿por qué debemos hacer esos enormes pagos?", se preguntó el dirigente estadounidense.

En 2016, Estados Unidos destinó 319 millones de dólares de ayuda a los palestinos a través de su agencia de fomento del desarrollo USAID. A esa cantidad se añadieron los 304 millones de dólares aportados por Washington a los programas de la ONU en los territorios palestinos.

Trump no especificó a qué ayuda se refería en su tuit.

Estados Unidos había amenazado con aplicar medidas de represalia después de que la Asamblea General de la ONU votara en diciembre una resolución de condena al reconocimiento por Washington de Jerusalén como capital de Israel.

El pasado 6 de diciembre, Trump conmocionó al mundo al anunciar el traslado de su embajada de Tel Aviv a la Ciudad Santa. Su decisión provocó una ola global de indignación y protesta.

Para el presidente palestino, Mahmud Abas, con ese gesto, Estados Unidos perdía cualquier capacidad de servir como mediador para eventuales negociaciones con Israel.

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